Costa guipuzcoana y cuenca del Urola

Guipúzcoa La provincia de Guipúzcoa es la más oriental del País Vasco. Su capital es San Sebastián (Donostia, en euskera), preciosa ciudad a orillas del mar Cantábrico con su famosa playa de la Concha, para muchos única, y no andan lejos de la realidad. Habíamos visitado antes Euskadi (Bilbao y su provincia), pero hemos de reconocer que Guipúzcoa nos ha cautivado. Nuestro viaje duró más de una semana, con lo que pudimos hacer varios recorridos y tuvimos la oportunidad de visitar la costa y el interior, deleitándonos con sus playas y acantilados, con sus montañas y valles llenos de verde.  Pudimos acercarnos y pasear por Donostia, Hondarribia, Zarauz, Guetaria, Zumaya, Deba, Motrico, Azpeitia, Azcoitia, Cestona y Tolosa. También nos acercamos al País Vasco francés para visitar San Juan de Luz y Biarritz.
Itinerarios. (Cortesía de Google Maps).

Cestona

El centro de nuestra estancia estaba en esta villa situada a orillas del río Urola, en el antiguo Balneario de Cestona, hoy hotel de tres estrellas, muy frecuentado por la aristocracia por sus aguas medicinales, descubiertas ya en el siglo XVIII, y con la antigua estación de tren casi a sus puertas. La antigua línea férrea se ha transformado en una vía verde; siguiéndola podemos llegar a la ciudad de Azpeitia, situada al sur. Se trata de una pequeña villa donde no puede faltar ni el frontón ni un magnífico templo, la iglesia de la Natividad; también encontramos el palacio de Lili, complejo arquitectónico del siglo XVI, y un ejemplo de arquitectura popular, la ermita de San Juan, del siglo XVIII.  Nos acercamos a ella desde el balneario siguiendo la vía verde que corre junto al río Urola; hay que atravesar un antiguo puente romano sobre el río, donde tan solo cabe un coche, y ascender una empinada cuesta para llegar al centro del pueblo. En la plaza que hay delante de la iglesia se encuentra el ayuntamiento y un edificio con arcos y soportales, la casa de los Toriles. En las afueras, junto a las antiguas vías del tren, se encuentra el Museo del Ferrocarril; la visita incluye un viaje en un tren centenario.

Azpeitia

A ocho kilómetros al sur de Cestona se encuentra Azpeitia. Lo suyo es ir andando por la antigua vía del tren, que sigue el curso del río Urola: aproximadamente una hora y media de camino en la que se disfruta del paisaje verde de esta zona. La vuelta la haremos en autobús, ya que las líneas UK-01 y UK-06 pasan cada media hora (aprovecho para comentar que en los estancos y otros establecimientos se puede adquirir una tarjeta de transporte por 5 €, que se puede cargar en bloques del mismo importe, ofreciéndonos un descuento importante y, lo principal, puede ser usada por varias personas).   Se trata de una ciudad industrial, metalúrgica y maderera, de algo más de quince mil habitantes, con edificaciones modernas de cuatro o cinco plantas, bien urbanizada y conservando en muy buenas condiciones su parte vieja. Como siempre, nos sorprende la iglesia de San Sebastián de Soreasu, casi escondida. Podemos continuar por la ribera del río o bien por alguna de las calles paralelas, como Eliz Kalea, para llegar a la Plaza del Ayuntamiento, con su quiosco de la música. Aquí asistimos a una fiesta popular, la fiesta del chorizo, donde degustamos chorizo, queso Idiazábal y vino, con mucho ambiente, con la población y los turistas disfrutando a tope. Pero la fama de esta ciudad está en que aquí se encuentra el Santuario de Loyola, un espectacular conjunto arquitectónico: templo, seminarios, residencias… rodeado de un parque verde y arbolado.  

Azcoitia

Siguiendo el curso del río Urola, un poco más al oeste, se encuentra la ciudad de Azcoitia. Es muy parecida a la vecina Azpeitia, con edificaciones similares y esas calles agradables y limpias, con su plaza Mayor y el ayuntamiento y, cerca, como no podía ser de otra forma, la iglesia de Santa María la Real. Nos sorprendió cuál era su actividad principal: nada menos que la fabricación de alpargatas, zapatillas de lona con suela de yute. Quién nos iba a decir que ese calzado que utilizábamos en verano lo fabricaban en un pueblo del norte de España.  

La costa: Zumaya, Deba, Motrico, Getaria y Zarauz

Al norte de Cestona, ya en la costa, encontramos los pueblos de Zarauz, Getaria, Zumaya, Deba y Motrico, con sus playas, acantilados y rías… Una cosa que nos encantó fue la posibilidad de ir andando de un pueblo a otro por la misma costa, por un sendero acondicionado junto a la carretera pero separado de ella. Zumaya, en la desembocadura del río Urola. Aparcamos junto al río y seguimos el muelle hasta el final, donde había un concurso de pesca; enfrente estaba el puerto deportivo y, detrás, las grandes grúas de los astilleros; un poco más al norte la playa de Santiago. Volvemos por el mismo camino pero junto a las casas y edificios, giramos hacia el este y encontramos la parroquia de San Pedro Apóstol, a la que hay que subir por unas empinadas escaleras desde Mari Kalea; después vimos que también se podía acceder desde el otro lado por una calle empinada. Si entramos podemos deleitarnos con el retablo que hay detrás del altar y alguna de sus capillas. ​ Desde aquí nos dirigimos a Deba por la N-634, de vez en cuando hay miradores donde parar y disfrutar de las vistas a los acantilados del Cantábrico. Entramos por el norte, dejando la desembocadura del río Deba a la derecha; aparcamos cerca del puerto deportivo y nos adentramos en la villa, donde nos encontramos con el edificio del mercado. Seguimos en dirección este y llegamos a la plaza Zaharra, con la iglesia de Santa María y un soportal enrejado que da paso al templo; ahí se encuentra el pórtico de la iglesia, algo curioso. Entramos en el templo, muy bien cuidado, como parece ser la norma en la zona, y nos sorprende la existencia de un claustro. Seguimos por la calle Lersundi, típica vía de los pueblos de esta zona del País Vasco, hasta alcanzar la plaza Zouren, donde se encuentra el ayuntamiento. Callejeamos por la parte vieja sin prisas, atentos a las casas y a los escudos nobiliarios que aparecen donde menos te esperas.   Desde aquí volvemos a la N-634 hasta cruzar el Deba y coger la GI-638, que corre junto a la costa y nos lleva a Motrico. Junto a esta carretera hay un sendero acondicionado que une los dos pueblos y permite a los ciudadanos dar buenos paseos. Entramos por la zona alta de la población, donde encontramos edificios nuevos. Hay que bajar unas empinadas cuestas para llegar al puerto; lo hacemos a pie, entrando en la parte vieja, aunque he de decir que hay edificios que desentonan; de hecho, la foto del pueblo desde el puerto pierde mucho por un edificio que está ‘en medio’. Para subir las empinadas cuestas hay un buen número de ascensores públicos.  

Getaria

Pequeño pueblo marinero de empinadas calles, famoso por varias cosas: aquí nacieron Juan Sebastián Elcano, el marino que completó la primera vuelta al mundo, y el modisto Cristóbal Balenciaga, que cuenta con un museo; además, es la cuna de uno de los vinos más famosos del País Vasco, el chacolí, un vino blanco ligero y algo ácido. En su momento este pueblo fue un puerto ballenero; ahora tiene un gran puerto pesquero, y quizá sea esa la razón por la que en un pueblo tan pequeño abunden los restaurantes con brasas en el exterior donde hacer buenos pescados: rodaballos, lenguados, doradas… de buen tamaño. En estos establecimientos también se pueden degustar otros platos como un buen chuletón de vaca o de ternera, también asado en la brasa. El casco viejo de esta villa se centra en una calle empinada, Elkano Kalea, que baja desde una pequeña plaza, donde se encuentra una estatua del famoso navegador, hasta el puerto, y que, como quien dice, finaliza en la iglesia de San Salvador. En la parte alta, al lado de la estatua de Elcano, se encuentra otro monumento al mismo navegador desde el que se tienen unas vistas impresionantes sobre el puerto y la playa. Enfrente de los monumentos a Elcano, cruzando la carretera nacional, se encuentran la fuente de Getaria y un parque en pendiente; a su derecha, unas escaleras mecánicas permiten llegar al Museo de Balenciaga.

Zarauz

De Getaria a Zarauz hay unos cinco kilómetros, que muchos utilizan para caminar o hacer deporte por el camino que hay junto a la nacional con el mar al lado. Mientras en Getaria lo importante es la pesca y la restauración, en Zarauz encontramos una ciudad turística, con fama desde hace muchos años, pues posee la playa más grande de la costa guipuzcoana. Es una ciudad muy coqueta que conserva lo antiguo y que se ha desarrollado de manera muy controlada a pesar de la afluencia de turistas. Eso sí, los precios son bastante altos en comparación con otras poblaciones cercanas. Al llegar, lo primero es buscar aparcamiento, algo que no es fácil, así que fuimos al parking de la plaza del ayuntamiento. Desde aquí recomiendo caminar por las calles peatonales sin un destino determinado: el casco antiguo no es demasiado grande. Podemos ir hacia el oeste por la calle Zigordia para llegar a la plaza de la Música, con su quiosco en el centro. Desde ella se observa un edificio con un campanario donde hay seis o siete campanas: es la iglesia de Santa María la Real. Si giramos hacia el norte llegamos a la playa de Zarauz, con un gran paseo marítimo, en cuyo comienzo se encuentra el palacio de Narros. Ahora toca disfrutar de un paseo junto al mar, a lo largo de tres kilómetros de paseo marítimo; en su playa se da cita cada verano la élite del surf. Casi al final se encuentra el famoso restaurante de Karlos Arguiñano. Volvemos hacia el sur para entrar de nuevo en el casco viejo y disfrutar de sus calles; por cierto, en el centro se encuentra la pastelería de Arguiñano, sus pasteles merecen la pena.  

Tolosa

Al sur de Cestona, a 31 km por una carretera comarcal que sube y baja y donde las curvas son continuas, se encuentra la localidad de Tolosa, antigua capital de Guipúzcoa. El recorrido es fascinante por sus magníficos paisajes, prados verdes, bosques, agua por todos lados. Construida en torno al río Oria, es famosa por la industria del papel, pero también por productos agrícolas como las alubias negras.
Camino de Tolosa.
Es una ciudad semejante a Azpeitia y a Azcoitia, aunque la gran diferencia es su importancia, consecuencia de haber sido capital de la provincia, lo que hace que cuente con ciertas instituciones. Pasear por su casco antiguo es la mejor manera de conocer esta ciudad: calles peatonales con edificaciones típicas vascas, donde es fácil encontrar escudos nobiliarios y edificios históricos perfectamente integrados. Gastronómicamente hablando, Tolosa es famosa no solo por sus alubias y por sus restaurantes, auténticos templos de la chuleta, sino también por el chocolate con sus famosas tejas y cigarrillos.

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📍 Calificación de Guipúzcoa, País Vasco, España

Atractivos/Lugares de interés (25%) Bien
Gastronomía (15%) Muy Bien
Ambiente/Vibra (15%) Bien
Transporte/Accesibilidad (15%) Regular
Calidad-precio (15%) Regular
Limpieza/cuidado (15%) Muy Bien

Total: 6.67/10