
Día 1: Santa Cruz de Tenerife
La tarde del primer día deambulamos por las zonas peatonales de la ciudad cercanas al hotel, lugares concurridos llenos de comercios, bares y restaurantes. Partimos de la plaza de la Candelaria, patrona de Tenerife, y nos dirigimos al este, hacia la plaza de España, donde encontramos «el Charco», un lago artificial bajo el que se encuentra el centro de interpretación del castillo de San Cristóbal. Merece la pena pasear por la zona; hay algunos pubs y restaurantes. A continuación nos dirigimos hacia el oeste y, por una de las calles peatonales que suben, llegamos a la parroquia de San Francisco, en una pequeña plaza donde encontramos varios restaurantes con sus terrazas, por ejemplo La Rebotica, un restaurante tradicional muy agradable. Subimos por la calle del Padrón hasta la plaza del Príncipe de Asturias, coqueto lugar con un quiosco en el centro; desde allí nos dirigimos hacia el sur y encontramos la pequeña plaza del Chicharro, llamada así porque en ella encontramos una escultura de este pez. Estamos en una zona peatonal plagada de comercios y de bares; seguimos hacia el sur para encontrarnos con el Teatro Guimerá, construido sobre el solar que ocupaba el antiguo convento de Santo Domingo e inaugurado a mediados del siglo XIX. Desde aquí, atravesando el puente Serrador, que salva una antigua rambla ahora urbanizada, llegamos al mercado de Nuestra Señora de África, la Recova, edificio de estilo neocolonial inaugurado en 1943, donde además encontramos algunos bares que sirven los frescos pescados de las islas. Buen sitio para comer (ojo, no abren de noche) y disfrutar, por ejemplo, de una vieja frita, el pescado más preciado de las islas. Justo enfrente encontramos el TEA (Tenerife Espacio de las Artes), que además dispone de una amplia biblioteca llena de estudiantes. Al lado de este moderno edificio se encuentra el Museo de la Naturaleza y la Arqueología. Al otro lado de la rambla podemos divisar el campanario de la iglesia de la Concepción, del siglo XVI, de estilo toscano y construida a base de piedra volcánica. Desde aquí podemos volver a la plaza de la Candelaria y buscar algún bar o restaurante donde cenar en una de las calles peatonales que suben desde la Plaza de España.





Día 2: el norte de la isla
El segundo día en la isla vamos a hacer un itinerario por el norte, llegando hasta Buenavista para después ir volviendo y comer en la Orotava o en La Laguna. Las carreteras son buenas, con autovía hasta la mitad del recorrido, pero el tráfico es denso y hay que tener cuidado. Llegamos a Buenavista, con el cielo nublado y una ligera llovizna; en el camino habíamos tenido la oportunidad de ver la imponente cumbre del Teide, pero ahora el cielo estaba cubierto. Buenavista es una pequeña población: lo más importante es su iglesia y su pequeño parque, y lo demás es caminar un poco por sus calles de casas bajas. Decidimos subir hasta el precioso pueblo de Masca, por una carretera sinuosa que atraviesa barrancos llenos de vegetación. Es un lugar para disfrutar de la naturaleza; lo malo es que todo está a tope y es difícil hasta encontrar donde aparcar el coche. No estuvimos mucho tiempo porque aún nos quedaba mucha ruta. El siguiente pueblo era Garachico, en la costa, con sus piscinas naturales de roca que sustituyen a las playas. La verdad es que fue la población que más nos gustó, tanto por la parte rocosa de la costa, con el mar embistiendo, como por sus calles llenas de encanto; recomiendo perderse por ellas. Entramos en la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, donde nos encontramos con una exposición de los pasos de su famosa Semana Santa.












Día 3: el sur de la isla
Al día siguiente nos dirigimos hacia el sur por la autopista TF-1, que corre paralela a la costa oriental de la isla, una vía con muchísimo tráfico donde sufrimos varias retenciones, especialmente en las salidas del aeropuerto Tenerife Sur y en la zona de playa de las Américas. Esta vez fuimos directos a la Costa Adeje y salimos en Puerto Colón, donde aparcamos en el muelle para caminar por el paseo que corre junto a la costa; aquí las playas están protegidas del océano por diques o escolleras. Es también una zona demasiado turística que además en este mes de enero está hasta los topes. La temperatura era muy buena, hacía calor y estábamos lejos de las nubes y de la lluvia que caía en el norte de la isla. El Teide estaba oculto por una masa negra de nubes. Subimos a Arona y a Santiago del Teide, pero la suerte no nos acompañó y la lluvia y las nubes nos impidieron disfrutar de las vistas.



Día 4: Las Teresitas, La Laguna y Anaga
El último día lo dedicamos a visitar lo que nos había quedado, comenzando por la famosa playa de las Teresitas, San Cristóbal de la Laguna y Santa Cruz de Tenerife. La primera, cerca de la capital, es una coqueta playa de arena amarilla perfecta para tomar el sol y bañarse. Después nos dirigimos a La Laguna, donde aparcar fue una auténtica odisea; al final lo hicimos en un barrio a quince minutos de camino del centro monumental. Llegamos a la plaza del Adelantado, de donde parten las calles más bonitas de la ciudad. En su recorrido encontramos la ermita de San Miguel, el Ayuntamiento, la fuente de mármol, la iglesia y el convento de Santa Catalina de Siena y el palacio de Nava, edificio con elementos barrocos, manieristas y neoclásicos que destaca en la Plaza del Adelantado por el color negro de su fachada. Subimos por la calle de La Carrera, donde se concentran la mayoría de los edificios históricos y lugares de interés: el convento de San Agustín, el antiguo palacio barroco que hoy es sede del Obispado de Tenerife y la parroquia matriz de Nuestra Señora de la Concepción, monumento histórico nacional… Es un centro histórico muy bien conservado, donde destacan los edificios con balcones de madera y las puertas y ventanas rectangulares de grandes dimensiones. En el mismo centro podemos disfrutar de bares y restaurantes con terrazas. Ojo: en La Laguna la temperatura es siempre inferior a la de Santa Cruz y merece la pena llevar algo de abrigo. Para terminar, visita al Parque Rural de Anaga, un auténtico bosque de laurisilva, con acceso muy escarpado y con rutas interesantes para los aficionados al senderismo. Para comer nos fuimos al mercado de Nuestra Señora de África para degustar unos pescados.





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📍 Calificación de Tenerife, España
| Atractivos/Lugares de interés (25%) | Muy Bien |
|---|---|
| Gastronomía (15%) | Bien |
| Ambiente/Vibra (15%) | Muy Bien |
| Transporte/Accesibilidad (15%) | Bien |
| Calidad-precio (15%) | Bien |
| Limpieza/cuidado (15%) | Bien |
Total: 8/10