Marrakech

Marrakech (Marruecos)

Marrakech es una antigua ciudad imperial en el oeste de Marruecos y un importante centro económico con mezquitas, palacios y jardines. El color de la ciudad es ocre porque así está establecido por ley, la altura de los edificios no puede superar la de la gran mezquita de Kutubia (El minarete morisco de la mezquita Kutubía del siglo XII es un símbolo de la ciudad visible desde kilómetros de distancia). La población está rodeada por una gran muralla que incluye la ciudad medieval de la Medina, densamente poblada y con origen en el período del Imperio Bereber, con pasajes que parecen laberintos y animados zocos (mercados) que venden cerámicas, joyas, tejidos tradicionales, especias, cuero,… y puestos de comida, lo que hace que la mezcla de olores sea inmensa y el ruido casi ensordecedor, más con la costumbre de los vendedores de llamarte a gritos además en tu idioma, pues parecen tener un sexto sentido para identificar las nacionalidades. Para colmo el transito de motocicletas es continuo, con el riesgo de atropellos, por lo que hay que llevar mucho cuidado y caminar por la derecha pegados a los comercios.

Minarete mezquita Kutubia.

El centro neurálgico de la ciudad es la Plaza Jemaa el-Fna, que no tiene arquitectónicamente nada significativo, ya que se trata de una explanada rodeada de edificios con un máximo de tres plantas en cuyas terrazas se acumulan las mesas para que los turistas disfruten de lo que sucede en ella. Porque se trata de un lugar con vida propia, por la mañana tan solo encontramos puestos de zumos, con la fruta perfectamente colocada, con los camareros dando gritos para atraer al visitante. Poco a poco van apareciendo otros personajes: mujeres que tatúan con gema las manos y las caras, encantadores de serpientes tocando la flauta para que el reptil se levante, vendedores de animales exóticos y comunes, corros de hombres tocando tambores y panderetas para que en el centro bailen también y tan solo hombres,… Al comenzar la noche aparecen los puestos de comida, numerados, donde te ofrecen los famosos pinchitos morunos de todas las carnes menos el cerdo, o bien el couscous o el tajine, e incluso algunos se atreven con el pescado frito,…. Todo en un ambiente de venta ambulante donde los voceros compiten para llevarte a sus mesas.

Al suroeste de esta plaza se encuentra la mezquita Kutubia, cuyo minarete domina toda la ciudad. Hay que decir que no todo es la Medina, sino que esta ciudad ha crecido fuera de las murallas, sobretodo hacia el oeste donde encontramos zonas residenciales con reminiscencias francesas ya que fueron éstos los que colonizaron esta zona de Marruecos. Encontramos también hoteles de cuatro o cinco estrellas, rodeados de jardines privados y donde los turistas pasan temporadas con la pulserita de todo incluido, ellos normalmente no podrán vivir la experiencia de callejear por los zocos, calles estrechas abarrotadas de comercios y de gente, donde perderse es de lo más normal. Gracias al GPS y a Google Maps podemos orientarnos en este laberinto.

Una alternativa a alojarte en un gran hotel es hacerlo en los llamados Riad, son como casas con habitaciones situadas alrededor de un patio y una terraza común. Hay múltiples establecimientos de este tipo situados en la Medina, las habitaciones no son muy grandes y tienen un cuarto de baño bastante limitado, pero que al menos cuenta con water, lavabo y ducha,… normalmente limpios pero que deberían mejorar ya que no dan demasiada intimidad y el plato de ducha está formado por azulejos marrones que no dan demasiada confianza (nosotros compramos unas chanclas para ducharnos con tranquilidad).

Habitación en un riad.

Uno de los zocos.

Tienda de especies.

 

La vida de los musulmanes está regida por el Corán, desde su nacimiento, determina cuando son mayores de edad, la mujer al menstruar y el hombre cuando sea ‘actuar como adulto’ (¿?), se regulan como ser novios, cuando pueden casarse, cuando pueden tener hijos, a quién pueden invitar a su casas,…. Todo está normalizado, y por lo que pudimos observar hay muchos seguidores, las mujeres normalmente van cubiertas e incluso utilizan el burka,…. Todo buen musulmán ha de rezar cinco veces al día, que son las veces en las que los imanes lanzan sus plegarias desde los minaretes de las mezquitas. Las mezquitas no pueden visitarse porque están reservadas a la oración de los fieles.

 

 

Kutubia, minarete.

Entrada mezquita Kutubia.

Museo de Marrakech.

Madraza de Ben Youssef.

Corán antiguo o un manuscrito islámico histórico.

Muralla de Marrakech.

Itinerario 1

Partimos de nuevo de la Jemaa nos dirigimos hacia el sur, atravesamos la mezquita de Kutubia, cruzamos una avenida de forma muy curiosa, nuestro guía se sitúa delante abre los brazos y los coches nos dejan pasar a todo el grupo, digo curioso porque en los pasos de peatones los vehículos arrancan antes de que el semáforo cambie y casi te arrollan. Llegamos al Palacio Real, con todas sus puertas custodiadas por diversas fuerzas policiales, no se pueden hacer fotos, no se puede visitar y lo único que vemos es el muro que lo rodea. En frente encontramos:

 

  • El Palacio Badi (Palais El Badii) fue construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour para conmemorar la derrota de los portugueses en Wed al Makhazín (la Batalla de los Tres Reyes). Según dicen era una maravilla ahora solo vemos ruinas y naranjos. Desde aquí nos desplazamos hacia el este y llegamos a la Plaza de los Hojalateros.
  • Plaza de los hojalateros, es una plaza rectangular con algo de arbolado que aparece como la entrada al Mellh o barrio judío. Es un sitio turístico lleno de restaurantes y herboristerías.
  • El Mellah (antiguo barrio judío), Según nos comentan las casas judías tienen balcones y dan a la calle, mientras que las musulmanas no tienen ventanas al exterior, sino todo hacia un patio central. Nos recomiendan no internarnos en el barrio por la inseguridad. Actualmente queda muy poca población judía ya que emigraron a Israel.
  • Palacio de la Bahía. Construido en el siglo XIX, el Palacio de la Bahía esta al noreste de la plaza de los hojalateros, y aunque podía considerarse como otra de las maravillas arquitectónicas para ver en Marrakech, en estos momentos se encuentra en reconstrucción ya que se vio seriamente afectado por el último terremoto. Este extenso complejo de más de ocho hectáreas, refleja la riqueza y el estilo arquitectónico de la época. Entradas: 100 MAD (10 €) por persona.

Itinerario 2

 

Madraza de Ben Youssef

Artesonados.

Museo de Marrakech

Patio Museo Complicidades.

Museo Dar el Bacha.

Museo Dar el Bacha, detalles arquitectónicos de estilo andalusí o neomudéjar.

Salimos de nuestro Riad, nos dirigimos a la Jemaa y desde allí a través de los zocos y orientados con el móvil llegamos a la Madraza de Ben Yousseff. A penas hemos andado un kilómetro pero hemos tardado casi media hora porque las estrechas calles están abarrotadas de turistas y nativos.

  • La Madraza de Ben Youssef. Este antiguo colegio coránico, bien conservado, con un gran patio central con un estanque rodeado por las habitaciones de los estudiantes, que a su vez se ordenan alrededor de pequeños patios a los que dan las puertas y las pequeñas ventanas. El edificio no tiene ventanas que den a las calles. Es un tesoro de la arquitectura islámica en Marrakech. Fundada en el siglo XIV y reconstruida en el XVI por la dinastía saadí, destaca por su imponente fachada, adornada con detalles geométricos y arabescos que reflejan la maestría del arte islámico. La entrada cuesta 50 MAD, unos cinco euros.
  • Museo de Marrakech. Se encuentra al lado de la madraza y según la publicidad en el se puede seguir la historia de la ciudad; sin embargo, lo que encontramos son exposiciones de pintores locales. El edificio no está tan bien conservado como la madraza, hay humedades. A destacar el patio central con una lámpara enorme de metal y color marrón. La entrada también cuesta cinco euros, pero en mi opinión no merece la pena.
  • Museo de la Confluencia (Dar el Bacha). Para llegar a este palacio hay que caminar también a través de los zocos hacia el oeste, aquí parece que las calles son más amplias, es una zona más moderna. Aún se notan las consecuencias del terremoto de hace dos años, con edificios apuntalados. Este museo se encuentra sobre un palacio, muy bien conservado. Todo está alrededor de un patio rectangular, o mejor dicho jardín, con una fuente de agua en el centro, distintas puertas en cada uno de los lados que dan a las distintas estancias donde se encuentran las exposiciones de restos arqueológicos, documentos, herramientas, armas,…. Hay que quitarse el sombrero en cada estancia cuando miras al techo porque el artesonado es espectacular, nos recuerda a la Alhambra de Granada aunque salvando las diferencias. En este palacio hay también una exposición de café, puedes degustar múltiples variedades e incluso comprar, de hecho hay una entrada libre hasta la tienda de cafés con un horario determinado. A pesar de ser el mes de febrero había gran cantidad de turistas, de todas las nacionalidades y cosa curiosa muchos parecían de alta capacidad económica, lo que no habiamos encontrado en las anteriores visitas. Para entrar hay que pagar seis euros.
  • Mezquita Kutubía. Es bastante fácil llegar a ella desde nos encontramos, la calle que seguimos hacia el sur permite la circulación de vehículos en los dos sentidos, con una acera a ambos lados, Aquí también encontramos establecimientos comerciales pero más amplios, más occidentales. Además el minarete de la mezquita es visible por lo que es difícil perderse. La mezquita no se puede visitar, tan solo se puede mirar a través de sus puertas los suelos cubiertos de alfombras y los fieles en oración. Al lado de la mezquita está el Parque Lalla Hasna y elCimetière Sidi Ali Bel Kacem.

Dónde comer.

Las calles de esta ciudad están abarrotadas de puestos de comida y de restaurantes, aunque su calidad es muy variable. En las calles de los zocos se pueden encontrar puestos donde te sirven bocadillos parecidos a los keba aunque su contenido se hace a la plancha. Cuando ves estos puestos te surgen muchas dudas acerca de la higiene con la que se hacen pues aunque la plancha lo mata todo ver como cogen los productos con la mano no incita a probarlos, hay que decir que hay sitios donde son más cuidadosos por ejemplo Sandwichis Hermanos. Como anécdota nos detuvo un vocero en la plaza Jemaa ofreciéndonos pinchos de distintas carnes y para darnos confianza nos dijo que garantizaban que estaban libres de diarrea durante tres años.

 

Desayuno en el Riad.

Tajine.

Couscous con brochetas.

Surtido de pasteles.

Nosotros nos decidimos por restaurantes tradicionales de aspecto más europeo donde degustamos: el cordero real, ( ellos dicen que aprovechan todo el cordero), las brochetas de distintas carnes menos de cerdo, platos de couscous, tajin de carne y verduras, pasteletas de verduras,… y un buen surtido de pasteles marroquíes, ah y el te que no puede faltar. Otra opción es la cocina internacional o casi internacional, de la que también hay establecimientos.

Respecto a la bebida como país musulmán el alcohol está prohibido y tan solo sirven cerveza y vino en unos pocos lugares. Fuimos a uno en el que nos preguntaron al llegar ¿para beber o para comer?, ahí ofrecían dos tercios de cerveza marroquí por ocho euros.

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Costa vasca francesa.

 

Aprovechando la cercanía de la frontera francesa con la provincia de Guipúzcoa decidimos acercarnos a visitarla, en concreto las ciudades de Biarritz y de San Juan de Luz.

Biarritz

Famosa por sus playas y también por sus casinos, esta ciudad es uno de los lugares preferidos por muchos turistas y además si son aficionados a jugar no tendrán problema en hacerlo. Las similitudes con el País Vasco español son bastantes, aunque aquí abundan los edificios de estilo parisino con sus buhardillas. Aparcar no es fácil y lo hicimos en un parking público céntrico. Desde ahí nos dirigimos hacia el oeste, por una empinada calle que nos llevó a las playas y al paseo marítimo, la Grand Plage es la playa más famosa de la ciudad, normalmente repleta de surferos, y en verano de familias que disfrutan de sus aguas. Tomamos un café en el paseo marítimo para disfrutar de las vistas y del mar. En la Grand Plage encontraréis también el Casino de Biarritz, construido en 1929 y declarado Monumento Histórico en 1992. Muy cerca del casino y de la Grand Plage se encuentra también el Hotel Du Palais, del S XIX, ordenado por la mujer de Napoleón III.

 

Hotel Palacio.

Playa y faro de Biarritz.

Casino de Biarritz.

Grand Plage y Casino.

Callejeando llegamos al Mercado de la ciudad, muy curioso ver los productos como podréis observar en las imágenes adjuntas, pero sobre todo los quesos y el vino. Alrededor hay terrazas llenas de gente donde tomar un aperitivo acompañando a un buen vino o a una cerveza. En frente se encuentra la Iglesia de San José, la entrada es gratuita y merece la pena visitarla aunque tan solo sea por ver sus características y diferencias respecto a los templos españoles.

Iglesia de San Josó.

Interior Iglesia de San JOsé.

Casa típica.

Seguro que nos quedó mucho que ver, pero había que aprovechar el día y nos quedaban otras visitas.

 

Quesos.

Vinos.

Pates, conservas,…

San Juan de Luz

La otra ciudad del País Vasco Francés que visitamos fue San Juan de Luz, se trata de una ciudad atlántica semejante a la anterior pero donde lo que se nota es el carácter vasco: casas, calles, tiendas, restaurantes,… También aparcamos en un aparcamiento público, con precios franceses, el nivel de vida se nota en muchas cosas. Nos dirigimos a la playa, para pasear por su paseo marítimo, y lo primero que nos encontramos fue cantidad de bares y restaurantes en las calles que daban acceso a la playa. Tras un pequeño paseo volvimos a callejear llegando a la Plaza de Luis XIV, cerca del puerto, con el ayuntamiento con su ikurriña, y numerosos bares donde tomar unos pinchos. Después seguimos por  La Rue Gambetta, típica calle vasca, y nos detuvimos en la Iglesia de San Juan Bautista.

 

La Iglesia de San Juan Bautista.

la Casa del Rey

La Rue Gambetta

 

Cracovia.

Polonia es un gran país situado en Europa Central, con fronteras con Alemania, República Checa, Eslovaquia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Rusia (enclave de Kaliningrado) y el mar Báltico. Su historia ha sido muy convulsa con invasiones de suecos, rusos y alemanes, y con fronteras que han ido cambiando hasta las actuales que han sido consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es miembro de la Unión Europea, habiéndose producido su mayor crecimiento desde que se unió a ella. Sigue manteniendo moneda propia el zloty, pln, un euro son unos cuatro zlotys. Es un país de mayoría católica, teniendo una  gran cantidad de templos de esta religión.

Para viajar dentro del país recomendamos utilizar el tren, muy moderno y con alta velocidad, no es caro y es bastante puntual. Tras pasar un día y medio en Varsovia nos dirigimos a Cracovia, también en tren. Compramos los billetes en ventanilla con lo que pudimos aplicar algunos descuentos que no nos quisieron aplicar en la compra online a través de Omio o de la app polaca. A las dos horas y media estábamos en Cracovia. Para desplazarnos al hotel solemos utilizar Bolt, sale más barato aunque no siempre los coches son amplios y los conductores atentos.

Itinerario día 1 (Cortesía de Google Maps).

Llegamos a mediodía, nuestro hotel se encontraba frente al Castillo de Wawel con el rio Vístula en medio, las vistas eran envidiables. Comenzamos nuestra visita cruzando por el Puente Dębnicki sobre el Vístula, (con muchísimo tráfico), llegando a la orilla opuesta continuamos por el paseo de ribera en dirección al casco antiguo, Stare Miasto,  nuestro objetivo era la calle Grodzka que va de sur a norte. Es una calle peatonal, con gran número de establecimientos: cafeterías, pastelerías, restaurantes,… y tiendas de lo más diverso. Y cómo no podían faltar varias iglesias y monasterios: Las Clarisas, la Iglesia de San Andrés,… Esta vía nos lleva a la Plaza Principal de la ciudad, plaza del mercado y una de las más grandes que he visitado, en ella encontramos distintos monumentos. En el centro están unas galerías comerciales cubiertas, la Lonja de los Paños, con múltiples puestos de suvenires, joyerías donde prima el ámbar, ropas típicas, marroquinería,.. Al este de la plaza domina la Torre del Ayuntamiento de Cracovia, junto con algunas esculturas antiguas y modernas, y al noreste destaca la Basílica de Santa María, con dos torres majestuosas y también construida de ladrillo. Desde su torre más alta después de que el reloj marque la hora se oye una trompeta que toca una melodía en una de sus ventanas más altas, al terminar vemos como el músico saluda. (Desde la Edad Media el día entero, fuera de noche o de día, había en la torre más alta de la iglesia de Santa María un vigilante que advertía de incendios, de enemigos que se acercaban a la ciudad y de otros peligros. Una de las responsabilidades del vigilante era hacer sonar el toque de trompeta: inicialmente, solo al amanecer y al atardecer, para avisar sobre la hora de la apertura o cierre de las puertas de la ciudad y más tarde, desde el siglo XVI —cada hora—. La melodía del toque de trompeta, llamada en polaco «hejnał», se convirtió en un símbolo musical de Cracovia). Merece la pena pasear por la plaza, sentarse en alguna de sus terrazas y ver a la gente pasar, no olvidemos los coches de caballos que esperan a los clientes.

Basílica de Santa María.

Galería ‘Lonja de los Paños’

Torre del Ayuntamiento de Cracovia.

Rodeamos la basílica para ver sus distintas puertas y los relieves antes de dirigirnos hacia el norte donde se encuentra la Barbacana de Cracovia, fortaleza defensiva también de ladrillo. Antes callejeamos un poco y encontramos el Teatro Juliusz Słowacki, al oeste de la basílica. Rodeando la ciudad vieja hay un parque con arbolado muy agradable para pasear. Rodeamos la Barbacana y entramos por Puerta de San Florián, para seguir callejeando alrededor de la Plaza Principal, recorriendo algunas calles donde seguimos encontrando edificios religiosos, en todos o casi todos está presente el papa Juan Pablo II,

Castillo de Wawel.

Barbacana de Cracovia.

Puerta de San Florián

https://maps.app.goo.gl/WyJ9nkXqLzxYtybTA

Volvemos por la misma calle Grodzka para tomarnos unos pasteles en alguna de las múltiples confiterías, ya es de noche pero las calles siguen bulliciosas. Llegamos al principio de la calle donde se encuentra la Iglesia de San Gil, con una cruz en el exterior. En frente se encuentra la entrada al castillo de Wawel, decidimos rodearlo por el este, llegando al rio Vístula y encontrándonos con la estatua de un dragón que parecía proteger al castillo.

Castillo de Wawel.

La entrada principal al Castillo Real de Wawel.

Torre del Senador de Wawel.

El segundo día nos dirigimos hacia el barrio judío, Kazimierz, iniciamos nuestro camino en el Vístula, caminando en dirección al barrio nos encontramos con un gran templo católico, la Basílica del Corpus Christi, como todas también de ladrillo y con entrada gratuita merece la pena visitar. Tras verla nos dirigimos hacia la Antigua Sinagoga, esperábamos un edificio distinto pero nos encontramos con uno normal, podemos entrar al museo porque los lunes la visita es gratis. Dentro hay una exposición de fotografías, de elementos de la cultura y de la religión judía. Nos sorprende que no haya vigilancia en el exterior como sucedía en nuestra visita a la sinagoga de Budapes. En el exterior hay una pequeña plaza llega de turistas, también vemos algunos judíos ortodoxos con sus trajes negros, su sombrero y sus patillas largas y rizadas. Cerca se encuentra la Sinagoga Remuh, con entrada restringida, junto a ella se encuentra un cementerio judío al que no se puede acceder. El barrio no es distinto a otras zonas de la ciudad. Ahora continuaremos hacía el Cementerio Judío de Cracovia, hay que cruzar bajo las vías del tren para llegar. Nos sorprenden las lápidas unas junto a otras casi apiñadas, bajo la sombra de los árboles, nos adentramos un poco para captar la belleza del lugar, no hay flores sino piedras colocadas encima de cada lápida.

Iglesia del Cospus Cristi.

Nave principal. Ver el arco con el crucifijo.

Altar mayor.

Salimos para dirigirnos hacía el Castillo de Wawel, fortaleza situada junto al Vístula, en cuyo interior se encuentran distintos edificios, como no podía ser de otra manera hay varias iglesias, La Catedral de Wawel, casas para los soldados, el tradicional patio del castillo, y sobre todo unas vistas desde sus murallas del rio y de la ciudad. La construcción es fundamentalmente de ladrillo rojo, también hay partes de piedra. Salimos hacia la ciudad por la puerta que se encuentra frente a la Iglesia de San Gil, hacia el norte encontramos otro templo, Iglesia de la Santísima Trinidad, de estilo gótico, entramos también y como en todas nos sorprende la riqueza y un arco con un gran crucifijo encima situado en la nave principal. Cerca se encuentran los consulados de Francia, Alemania y EEUU, pero lo más interesante es un bar con terraza cubierta donde nos sentamos a descansar y refrescarnos con una cerveza polaca, 12 pln – 3 €. Tras el descanso nos dirigimos hacia el oeste y entramos en el parque que rodea la ciudad vieja, un sitio ideal para pasear y sentarnos rodeados de vegetación, allí encontramos la estatuas de matemáticas cerca de la universidad Jagiellona, se trata de dos matemáticos discutiendo Otto Nikodym y Stefan Banach. Continuamos subiendo por el parque hasta llegar a la Iglesia de San Francisco, similar a las anteriores pero donde encontramos frailes.

Murallas Castillo.

Cementerio judío.

Lápidas cementerio judío.

De aquí continuamos hasta la Plaza principal para buscar algún sitio donde comer. Queríamos comida polaca y tuvimos suerte al encontrar un restaurante típico con self-sevice, allí tomamos sopa de Gulash, codillo, pierogi y como no unas cervezas.

Vistas del Vístula.

Otto Nikodym y Stefan Banach

Coche de caballos.

https://maps.app.goo.gl/X7zje5hYhXNBXKib9

Itinerario día 2. (Cortesía de Google Maps).

Respecto a la comida hemos de decir que hay mucha oferta y sorprende sobre todo la cantidad de pizzerías. Hay muchos restaurantes de comida tradicional donde se ofertan los típicos platos polacos, por cierto bastante contundentes. Destacar los pierogi (empanadillas), las sopas, y algunos platos a base de patatas. La cerveza magnífica y menos cara que el café.

Restaurante de comidas polacas.

Codillo.

Sopa de Gulash.

 

Varsovia.

Polonia es un gran país situado en Europa Central, con fronteras con Alemania, República Checa, Eslovaquia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Rusia (enclave de Kaliningrado) y el mar Báltico. Su historia ha sido muy convulsa con invasiones de suecos, rusos y alemanes, y con fronteras que han ido cambiando hasta las actuales que han sido consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es miembro de la Unión Europea, habiéndose producido su mayor crecimiento desde que se unió a ella. Sigue manteniendo moneda propia el zloty, (pln), un euro son unos cuatro zlotys. Es un país de mayoría católica por lo que no hemos de extrañarnos al ver la gran cantidad de templos de esta religión.

Para viajar dentro del país recomendamos utilizar el tren, muy moderno y con alta velocidad, no es caro y es bastante puntual. Nosotros habíamos aterrizado en Gdansk y tras pasar un día y medio en esta ciudad del norte nos trasladamos a la capital, Varsovia, utilizando el tren, que prácticamente salen cada hora o menos y con gran variedad de precios en función de la duración del viaje.

La capital polaca es una gran ciudad, llena de modernidad y dinamismo, en sus calles se mezclan grandes rascacielos de cristal con los edificios de la época comunista, colmenas de apartamentos todos iguales. Se observa una lucha continua en la que se van sustituyendo estas construcciones por los nuevos rascacielos. Se mantienen las grandes avenidas, surcadas por tranvías y con una circulación de automóviles bastante densa.

Lo primero que hice al llegar al hotel fue pedir un plano de la ciudad, prefiero los mapas en papel porque te dan una visión más completa de toda la urbe. Les pedí que me indicaran donde se encontraban los restos del gueto judío y me sorprendió su respuesta, no merece la pena, después descubriríamos que tenían razón.

Palacio de la Cultura y la Ciencia. Regalo de Stalin.

Avenida con rascacielos.

Zachęta – Galleria Nacional de Arte.

 

 

Nuestra estancia sería de un día y medio, llegamos por la tarde y tras buscar un lugar donde comer, esta vez tocó un restaurante griego-italiano que nos pareció genial, buena comida y no cara, ‘Olivos’, está cerca del hotel Hilton.

Itinerario primer día. (Cortesía de Google Maps).

Nos dirigimos hacía el este por la Avenida Grzybowska, donde se pueden observar los rascacielos mezclados con los antiguos edificios comunistas. De pronto nos encontramos con un muro de ladrillo de apenas veinte metros con una placa en la que se indica que pertenecía a la muralla del antiguo gueto judío creado por los nazis alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Seguimos caminando y pronto encontramos la Sinagoga Nożyk, desde fuera no parece un edificio emblemático por lo que nos decepcionó, está escondida detrás de una pequeña arboleda. Es sorprendente como el régimen comunista no pareció tener interés en mantener estas edificaciones.

Restos del Muro del Gueto de Varsovia.

Placa conmemorativa Gueto.

Palacio Presidencia.

Continuamos hacía el este para llegar al parque Saxon Garden, donde encontramos el monumento al Soldado Desconocido, un sencillo lugar con varios pebeteros y dos soldados permanentemente de guardia. Presenciamos el cambio de guardia que se produce cada hora. Delante de este monumento encontramos una gran plaza sin árboles ni jardines, rodeada de edificios antiguos, entre ellos el Palacio Potocki, y detrás el hotel Bristol, en la misma calle un poco hacia el norte se encuentra el Palacio Presidencial y junto a él la Iglesia Carmelita.

Fuente en el parque Saxon Garden.

Monumento al Soldado Desconocido.

Galería Nacional de Arte. Zachęta.

 

 

Tras ver desde fuera el palacio Presidencial y entrar en la Iglesia de los Carmelitas, entrada gratuita y que merece la pena. Podemos ver la riqueza de la iglesia polaca, la gran devoción que le profesan al Papa Juan Pablo II y a la virgen Nuestra Señora de Częstochowa.

Palacio Presidencial.

Iglesia Carmelita.

Interior I. Carmelita.

Ahora nos dirigimos hacía el sur, por la avenida Krakowskie Przedmiescie, encontrando edificios de la universidad y como no templos católicos como Bazylika Świętego Krzyża. Llegaremos al monumento a Nicolas Copérnico, que se encuentra delante del Palacio Staszic. Contuaremos hacia el sur por la calle Now Swiat, atestada de cafeterías, bares y restaurantes. Hasta llegar a una calle peatonal, Foskal, donde los jóvenes y no tan jóvenes se reúnen para tomar cerveza. Al final de esta calle al lado de un parque se encuentra el Museo de Fryderyk Chopin.

De regreso al hotel escogimos la avenida Swietokrzyska pasando al lado del gran rascacielos que Stalin regaló a los polacos tras la finalización de la guerra. Actualmente se utiliza como centro cultural. Puede subirse a la torre y tener una panorámica de Varsovia.

Palacio de la Cultura y la Ciencia. Regalo de Stalin.

Palacio Staszic. Delante monumento a Copernico.

Rascacielos en Varsovia.

 

El segundo día nos dirigimos a la ciudad vieja de Varsovia, muy distinta del resto de la urbe, se denomina Stare Miasto, Partimos de la Avenida Solidaridad, llegando al parque Saxon Garden y dirigiéndonos hacia el noreste hasta el teatro Wielki, siguiendo hacia el noreste nos encontramos con el Castillo Real de Varsovia, delante hay una gran plaza con la Columna de Segismundo III, rey de Polonia.

Columna de Segismundo III.

Castillo de Varsovia.

Reloj en la Ciudad Vieja.

Desde aquí nos dirigimos a la Catedral San Juan de Varsovia, monumento también de ladrillo que puede visitarse. Continuamos por la misma calle hasta llegar a la plaza Rynek Starego Miasta, en cuyo centro se encuentra la escultura de la Sirenita de Varsovia. Preciosa plaza con casas típicas y chiringuitos de comidas y cafeterias. Cerca se encuentra la Antigua Torre de Varsovia.

Mirador sobre el Vístula.

Monumento a Curie.

Monumento al Levantamiento.

Seguimos hacia el norte por la calle Nowomiejska para llegar al castillo defensivo, también de ladrillo, la Barbacana de Varsovia, muralla defensiva, puerta con torres circulares que se utilizaban como entrada y defensa de la ciudad. Continuamos hacia el norte deteniéndonos en las numerosas iglesias y conventos, Iglesia De San Jacek, la Iglesia de la Visitación de la Virgen María, Iglesia de San Casimiro,… hasta que llegamos a un mirador sobre el rio Vístula donde se encuentra el Monumento a Madame Curie. Descansamos en los bancos que caen sobre el rio y disfrutamos de las vistas.

Plaza Rynek Starego Miasta

Sirenita de Varsovia.

Vista desde la Ciudad Vieja.

 

A continuación nos perdimos por las calles de este barrio, disfrutando de las casas típicas, de las iglesias y de las tiendas de souvenir y de ámbar. Buscamos un lugar donde comer los platos típicos polacos y una buena cerveza. Recomiendo el restaurante Zapiecek, en la calle Freta.

Barbacana de Varsovia.

Muralla de la Barbacana.

Iglesia de San Casimiro.

Tras una copiosa comida de pierogi, gulash, croquetas polacas y patatas, seguidas de un buen café expreso seguimos paseando por la ciudad antigua, llegando al Palacio Krasiński, con su parque aledaño y al Monumento a los Héroes de Varsovia, bastante moderno. Desde aquí volvimos hacia el Palacio Presidencial para recorrer las grandes avenidas y disfrutar del contraste entre lo antiguo y lo nuevo.

Monumento a Copernico.

Fabryka Norblina, ahora centro comercial.

Plaza del Castillo de Varsovia.

 

Itinerario segundo día. (Cortesía de Google Maps).

Respecto a la comida hemos de decir que hay mucha oferta y sorprende sobre todo la cantidad de pizzerías. Hay muchos restaurantes de comida tradicional donde se ofertan los típicos platos polacos, por cierto bastante contundentes. Destacar los pierogi (empanadillas), las sopas, y algunos platos a base de patatas. La cerveza magnífica y menos cara que el café.

 

Pierogi de carne, verduras, queso,…

 

Sopa de Gulash.

 

Puesto de salchichas.

 

Cerveza pilsen polaca:

Cerveza pilsen polaca.

Cerveza pilsen polaca.

 

Gdansk (Polonia), la perla del Báltico.

Polonia es un gran país situado en Europa Central, con fronteras con Alemania, República Checa, Eslovaquia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Rusia (enclave de Kaliningrado) y el mar Báltico. Su historia ha sido muy convulsa con invasiones de suecos, rusos y alemanes, y con fronteras que han ido cambiando hasta las actuales que han sido consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es miembro de la Unión Europea, habiéndose producido su mayor crecimiento desde que se unió a ella. Sigue manteniendo moneda propia el zloty, pln, un euro son unos cuatro zlotys. Es un país de mayoría católica que se demuestra por la gran cantidad de templos de esta religión que hay en sus ciudades.

Gdansk es una ciudad del norte de Polonia a orillas del mar Báltico, la perla del norte que pasó por distintas manos Prusia, Alemania y ahora Polonia. Dicen que aquí comenzó la Segunda Guerra Mundial. Famosa por ser la ciudad del Ámbar y por ser el puerto desde el que se exportaba el grano de las llanuras polacas. En el siglo XX fue la cuna de la rebelión frente al sistema comunista que gobernaba en esos momentos, a través del Sindicato Solidaridad  de Lech Wałęsa se pudo producir un cambio hacia el actual sistema democrático.

Para viajar dentro del país recomendamos utilizar el tren, muy moderno y con alta velocidad,  no es caro y es bastante puntual.

Para nosotros ha sido todo un descubrimiento. Su casco antiguo, reconstruido tras la gran guerra, conserva la magia de las ciudades del norte: cuidado, peatonal, con sus edificios estrechos y las iglesias, algo que no puede faltar en Polonia. Las construcciones son casi todas de ladrillo, ya que no había canteras de piedra, por lo que las torres, las murallas y los templos están construidos con este material rojo.

No hay que olvidar que se trata de una urbe surcada de canales navegables por donde entraban los barcos que iban a cargar cereales, de hecho posee una gran grúa junto al canal, que se considera un monumento representativo de la ciudad.

Itinerario (Cortesía de Google Maps).

En nuestro itinerario por un día, comenzamos en el Puente Stągiewny, sobre el rio Nowa Motława, lo primero que encontramos es la Torre  Stągiewna, una de las torres defensivas de la ciudad, popularmente llamadas Ollas de Leche por su forma. Continuamos hacía el oeste y atravesamos la Puerta Verde que da acceso a la calle Dlugi Targ, vía peatonal con las casas típicas de la zona, edificios estrechos con tres o cuatro plantas con murales y relieves, y de distintos colores. La calle está repleta de establecimientos de restauración con sus terrazas, con toldos y sombrillas.

Torre  Stągiewna.

Puerta Verde.

Dlugi Targ.

Avanzamos hasta llegar a la fuente de Neptuno, lugar obligado para hacer una fotografía, que tiene detrás la casa Artus Court, (casa de reuniones de un comerciante convertida actualmente en museo).

Calle Dlugi Targ

Fuente de Neptuno.

Calle Dlugi Targ.

En una calle paralela, hacia el norte, se encuentra la Basílica de Santa Maria, de estilo gótico, construida en 1502, de ladrillo y con una capilla real,   es la iglesia de ladrillo más grande del mundo. que podemos visitar e incluso por un módico precio subir a la torre. Dentro del templo cabe destacar el reloj astronómico.

Basílica de Santa María

Reloj Astronómico.

Basílica de Santa María

Volvemos a la calle Dugla, y nos encontramos con el Museo de Gdansk, antiguo edificio del ayuntamiento con su torre también de ladrillo con un reloj, (también se puede visitar por un módico precio). Sigamos recorriendo sin prisas esta calle, contemplando las fachadas de sus casas, como hemos dicho algunas tienen frescos muy bonitos, así pronto llegaremos a la Puerta Dorada. Detrás encontramos una plaza con un edificio de ladrillo, antigua cárcel, donde podemos acceder al patio y contemplar grilletes y demás útiles de tortura. Detrás de este edificio se encuentra una nueva puerta denominada Alta.

Puerta Dorada.

Patio de tortura.

Puerta Alta

Ahora giraremos hacía el norte en busca del canal, para poder ver la gran grúa y el barco pirata que se utiliza para recorrer los canales, también hay otros barcos museo que permanecen permanentemente atracados. Recomendamos pasear por la ribera, en la margen izquierda encontramos la ciudad vieja y en la derecha edificios modernos que indican cómo ha ido cambiando la urbe.

Canal del rio Motława o Motlava.

Barco turístico.

Museo Marítimo Nacional de Gdańsk

Grúa medieval de Gdansk.

Noria y puente levadizo.

Recomendamos pasear por la noche haciendo el mismo recorrido, tanto por el canal como por la calle Dugla.

Canal de Gdansk en la noche.

Joyeria en la calle Mariacka.

Casa en calle Mariacka

Nos sorprendió por pequeña y encantadora la calle Mariacka, llena de joyerías donde se venden sobre todo productos basados en el ámbar. Los establecimientos están en casas antiguas decoradas con estatuas, gárgolas,… tiene mucho misterio pasear por ella.

 

La Gran Armería de Gdansk.

Mercado de Gdansk.

Respecto a la comida hemos de decir que hay mucha oferta y sorprende sobre todo la cantidad de pizzerías. Hay muchos restaurantes de comida tradicional donde se ofertan los típicos platos polacos, por cierto bastante contundentes. A destacar:  los pierogi (empanadillas), las sopas, salchichas y algunos platos a base de patatas. La calle Piwna es un lugar donde comer esta comida tradicional polaca. La cerveza magnífica y menos cara que el café.

Pierogi de carne, verduras, queso,…

Sopa de Gulash.

Salchichas en un puesto callejero.

 

 

 

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Florencia

Italia es un país sorprendente, grandioso en cuanto a patrimonio arquitectónico, escultórico y pictórico, y Florencia es una ciudad que no podemos perdernos, toda ella es historia. Llegamos en tren procedente de Venecia, los ferrocarriles italianos son bastante buenos y puntuales, y tras dejar las maletas en el hotel nos dirigimos a disfrutar de la ciudad, primero hacía el sur cerca de la estación encontramos la iglesia de Santa María Novella , la plaza en la que está es amplia con muchas terrazas donde tomar algo mientras contemplamos la fachada del templo.

Tras un pequeño refrigerio tomamos dirección nordeste para llegar a la Basílica de San Lorenzo, Capilla de los Médici, parece algo dejada con su color marrón. Seguiremos un poco al este encontrándonos con el Palacio Medici Riccardi, S. XV. Ahora giramos al sur para encontrarnos de sopetón, tras pasar una esquina con un edificio majestuoso, algo que no habíamos visto nunca y que al verlo en persona nos deja anonadados, sorprendidos, estupefactos,.. de que la mano del hombre haya sido capaz de crear algo tan bello, estamos en Piazza del Duomo, el lugar más turístico de la ciudad, lo que está delante es la Catedral de Santa María del Fiore, enfrente el Battistero di San Giovanni, y dominándolo todo el Campanile de Giotto. todo de mármol blanco, verde y rojo, con puertas de madera labrada, la más destacada la Puerta del Paraíso de Ghiberti. Destaca la grandiosa cúpula, que se observa desde toda la ciudad, una estructura de 114,5 metros de altura, parece imposible que se mantenga en pie.

Catedral de Santa María del Fiore.

iglesia de Santa María Novella.
Battistero di San Giovanni.

Pero aún nos quedan sorpresas, si seguimos hacia el sur llegaremos a la Piazza della Repubblica, donde podemos detenernos a tomar un tente en pie, cerca se encuentra la Iglesia Orsanmichele, un precioso edificio medieval que maravilla por su fachada con esculturas y un interior con joyas como los frescos pintados en las bóvedas, las vidrieras y el cuadro de la Virgen que encierra.

Palacio Vechio

Pórtico de la catedral.

Plaza de la República.

Seguimos hacia el sur hasta casi toparnos con la Loggia del Mercato, aquí debemos detenernos para frotar el hocico de la estatua del jabalí, lo que nos asegurará la vuelta a esta ciudad. y en frente la Piazza della Signoria. Gran plaza llena de esculturas, fuentes y edificios históricos que es un verdadero museo al aire libre. En la plaza sobresale el Palacio Vechio en la que puedes ver la magnífica estatua de Perseo con la cabeza de Medusa, la enorme fuente de Neptuno y las esculturas de mármol de Hércules y Caco y la copia del David de Miguel Ángel, la original se encuentra en la Galería de la Academia. En el sur de la plaza se encuentra la Galeria Uffici, uno de los museos más importantes del mundo, con más de cuarenta salas, visita obligada en la que al menos tardaremos dos horas en recorrer sus salas. Desde el museo tendremos ocasión de tener una vista en altura de la ciudad, de la catedral y del puente Vecchio Recomendamos hacer la reserva online de todos los sitios que queramos visitar, hay que indicar que no son baratos, podemos hacerlo en la página Museos de Florencia.

Puente Vecchio.
Fuente de Neptuno.

Loggia del Mercato.

Nos dirigiremos hacia el sur para llegar al rio, a la derecha podemos ver el Puente Vecchio sobre el rio Arno, se caracteriza porque hay casas construidas encima. Si nos acercamos veremos que casi todas esas casas son joyerías, para los que dispongan de dinero pueden detenerse y comprar algo. Es obligado situarse en el centro del puente y hacer unas fotos. Cruzamos seguimos la calle en dirección sureste y encontraremos el Palacio Pitti y los jardines de Boboli.

Perseo con la cabeza de Medusa.

Palacio Pitti.

Hércules y el centauro Neso.

Es interesante acercarse al mirador o plaza de Michelangelo, se encuentra cruzando el rio, se puede subir a pie pero es mejor coger el autobús número 12 que para frente a la estación de ferrocarril, los billetes no son caros y os recuerdo que hay que validarlos para evitar la correspondiente multa. Desde este mirador se tienen unas vistas espectaculares de la ciudad.

Cúpula de la catedral.

Vista desde el Mirador de Miquelanchelo.

Estatua de Cosimo de’Medici.

Hemos hecho un recorrido de los lugares más importantes que visitar en esta grandiosa ciudad de la Toscana italiana, necesitamos al menos un par de días para hacer la visita, y no debemos olvidarnos de la comida y del vino de la zona. A parte de la pasta, nos sorprende la carne, los chuletones de ternera expuestos en los restaurantes, regados con un buen vino tinto nos sabrán mucho mejor.

Galería Ufficci:

Desde Florencia podemos acercarnos a Siena y a Piza, hay numerosas excursiones organizadas, lo único es que la duración de casi todas roza las doce horas, autocar más visitas, algunas incluyen la parada en una bodega para degustar los vinos de la tierra.

Trattoria La Madia.

Vinos de Italia.

Limonchelo.

 

Venecia

Es sin duda una de las ciudades más bellas y singulares del mundo, gracias a la peculiaridad que supone estar levantada sobre una laguna en el mar Adriático, sus calles estrechas se cruzan continuamente con vías fluviales, y  como dicen cada casa tiene dos puertas una a tierra y otra al agua. Entrar en esta bella ciudad utilizando un vaporeto es introducirse en otro mundo, deleitarse con sus palacios, iglesias y casas. Pero es que cuanto tomas tierra y accedes a su interior te quedas sorprendido por el laberinto de calles, por los canales atravesados por puentes, con las góndolas navegando por todos los lugares. Y algo que también llama la atención es la gran cantidad de comercios de distintos tipos, y de restaurantes que hay en todas sus calles.

¿Cómo llegar?

Podemos hacerlo por avión, tren e incluso autocar, pero en todos los casos tendremos que tomar un barco para acceder al centro de la ciudad. Si llegamos por aire lo normal es aterrizar en el aeropuerto Marco Polo, pero también se utiliza el de la ciudad cercana de Treviso. Existen autobuses lanzadera que nos acercan a la plaza de Roma lugar desde el que parten los autobuses fluviales, vaporetos, que nos llevaran a los distintos sitios de la ciudad. Ojo el precio de los transportes es caro, un billete en vaporeto que tiene noventa minutos de duración cuesta 9,5€, pero es que un taxi-fluvial te puede salir por más de 60€.

En el caso de llegar en tren deberíamos hacerlo a la estación de Santa Lucía, que está a las puertas de la ciudad. Ojo los transportes ferroviarios en Italia son de gran calidad y muy puntuales.

¿Dónde alojarse?

Todo dependerá de tu economía, puedes alquilar un apartamento o bien ir a un hotel, yo recomiendo hacerlo dentro de la ciudad porque merece la pena salir y perderse en las calles a la hora que quieras. Hay quien decide alojarse en alguno de los hoteles de la Plaza de Roma  y desde ahí patearse la ciudad.

Basílica y campanario de San Marcos.

Palacio Ducal de Venecia

Techo, Palacio ducal.

En nuestro primera día, cómo nuestro hotel estaba muy cerca de la Plaza de San Marcos, nada más desayunar ya estábamos en ella, quedándonos sorprendidos de la majestuosidad de ese conjunto arquitectónico. En el centro se encuentra el Campanario de San Marcos, al norte la Torre del Reloj con el león de Venecia y las dos figuras que sujetan los martillos que impactan sobre la campana , al este el Palacio Ducal con sus grandes salas, y el puente de los Suspiros que lo une a la antigua prisión, al oeste y sur el  Museo Correr. Destacamos la Basílica de San Marcos con sus pórticos y sus mosaicos. Hay que entretenerse disfrutando de las vistas y de los detalles de cada uno de los monumentos. Recomiendo entrar en el Palacio Ducal y en el Museo Correr, para ello necesitaremos casi toda la mañana y hay que pagar,  conviene reservar previamente para no tener que hacer colas, recomiendo adquirir las entradas en la página de Venezia Unica.

A continuación nos dirigimos hacía el oeste, nuestro destino es el Teatro La Fenice, pasamos por calles estrechas, cruzando algunos canales, en el camino podemos observar las famosas y típicas góndolas. (Un paseo cuesta unos 30€ por persona). El teatro es un edificio magnífico con un espectacular anfiteatro, dominando los dorados en sus palcos, podemos encontrar referencias a María Callas en sus pasillos. La entrada estaba incluida en el pase de Venezia Unica.

Puente de los Suspiros.

Góndola en un canal.

Palacio Ducale.
Recorrido del primer día. (Cortesía de Google).

Volveremos callejeando a San Marcos, ahora nos dirigimos hacia el este recorriendo los muelles que dan al canal, en frente en la orilla opuesta distinguiremos Basilica Di San Giorgio Maggiore, y un poco más hacia el oeste en  otra isla la Basilica de Santa Maria della Salud. En el muelle nos encontramos barcos, taxis fluviales y góndolas. Seguimos caminando pasando distintos puentes sobre los canales que se internan en la ciudad llegando hasta la Chiesa della Pietà. Podemos entonces dirigirnos hacia el noroeste callejeando para llegar al Puente de Rialto, uno de los pocos puentes que hay sobre el gran canal. En el camino atravesaremos de nuevo pequeños canales, y nos sorprenderá la cantidad de comercios de ropa, zapatos y cristal de Murano, y de locales de restauración que hay en el camino. Llegaremos al puente y haremos las correspondientes fotos desde el punto más alto, a ambos lados veremos el canal con los vaporetos, góndolas, taxis,… sobre el agua.

Alrededor del puente hay mercadillos, puestos donde se venden distintos productos para los turistas, cristales de Murano, recuerdos, ropa, zapatos,… y sobre todo establecimientos para comer y para tomar unos vinos o unas cervezas.

¿Qué comer?, pues creo que no hay demasiadas dudas, pasta y pizza, aunque también hay bocadillos, y en algunos sitios hasta tapas, eso sí la base principal siempre es la masa y el pan.

El segundo día teníamos planeado una excursión en barco a las islas de Murano y de Burano. Hay distintos tour organizados a los que es fácil unirse, mirar la web. El barco que tomamos nos llevó a través de la laguna hasta llegar a Murano, isla donde se encuentran las famosas fábricas de cristal del mismo nombre. El barco atraca en un pequeño muelle por el que se accede a una fábrica donde nos hacen una demostración de como manejar el cristal, en unos diez minutos el orfebre fabrica un jarrón y hace una figura, un caballo. A continuación nos pasan a una gran tienda donde se exhiben sus productos. Después un paseo por la ciudad y sus canales. Tras el paseo volvemos al barco para dirigirnos a la otra isla, Burano, famosa por sus casas de colores, dicen que los pescadores querían diferenciarse por el color de sus casas, también con sus canales, esta ciudad es famosa por la elaboración artesanal de encajes. La visita a Burano me resultó más gratificante que la de Murano.

Canal en Burano.

Cristal de Murano.

Campanario inclinado, Burano.

Cuando volvemos a Venecia ya es por la tarde, hemos comido en Burano. Ahora nos toca pasear de nuevo por las calles de Venecia, queremos cruzar el canal y visitar la otra isla. Decidimos realizar el camino largo, desde el muelle cercano a la Plaza de San Marcos, nos dirigimos hacía el Puente de la Academia, todo a través de las estrechas calles a cierta distancia del canal, porque no hay aceras que permitan caminar junto  al canal, cruzamos pequeños canales, atravesamos distintas plazas, con iglesias como Chiesa di Santa Maria del Giglio, la plaza Campo Santo Stefano, Chiesa di San Vidal, y llegamos al Puente de la Academia. Este puente es de madera, distinto al de Rialto, pero con unas vistas parecidas. Lo cruzamos e inmediatamente nos encontramos la Galeria de la Academia, museo de arte veneciano del siglo XIII al XVIII, con cuadros de Tiziano, Canaletto y Tiepolo. Callejeamos hacía el este y llegamos a otro edificio, la Basilica de Santa Maria della Salud. A la vuelta mientras callejeamos buscamos un lugar donde cenar, las luces de las calles son tenues, no a lo que estamos acostumbrados en España.

Después de cenar dimos un paseo hasta el puente de Rialto, para ver la ciudad de noche, encontramos a muchos jóvenes tomando copas en las puertas de los locales.

Recorrido del segundo día. (Cortesía de Google).

Treviso

Dado que estábamos en el Véneto y que nuestro avión partía del aeropuerto de la cercana Treviso, hicimos una visita a esta pequeña ciudad cuna de la marca Benetton of Colours. No sé si es a causa de esto que nos sorprendieron los altos precios de las prendas de vestir y de las zapatillas deportivas que mostraban los escaparates de su calle principal.

 

Prefectura, Plaza de la Señora.

Isola della Pesheria.

Iglesia de San Nicolas.

Puente sobre el canal.

En Treviso además de las iglesias: Duomo de Treviso,  Iglesia de San Nicolás,… tan típicas de todas las ciudades italianas destaca el rio que corre por la ciudad, con sus puentes, las norias aún en movimiento aunque no funcionando. Paseamos por las calles partiendo de la catedral hacía la Plaza de la Signora, donde encontramos diversos comercios y restaurantes. Pero si nos adentramos hacia el este, encontraremos el canal que cruza la ciudad, con el Puente de San Francisco, la isla Isola della Pescheria, las norias,… calles acogedoras para pasear, y lugares donde sentarse al fresco a tomar algo.

Budapest

Si Viena es la ciudad imperial, ¿qué puede decirse de Budapest?. En mi opinión la capital húngara supera a la austriaca, ambas compartieron la capitalidad durante la vigencia del imperio Austro-húngaro, algo que se nota en la amplitud y calidad de sus construcciones. Las dos tienen al Danubio como centro, en el caso de Budapest su nacimiento fue consecuencia de la unión de Buda y Pest, barrios separados por el rio, el primero situado en la colina y donde se construyeron los palacios imperiales y el segundo en la llanura donde se concentraba el comercio y la economía, entre ambas se construyeron los puentes que las unen.

Tras la derrota en la I Guerra Mundial el imperio vio reducido su territorio de forma importante. Aunque nos sorprende que en la mente de los húngaros aún está latente la idea de recupérarlo todo y volver a su anterior esplendor. De hecho en nuestra anterior visita a Eslovaquia nos explicaban que Hungría sigue manteniendo sus símbolos en su bandera y que los húngaros no aceptan la existencia de Eslovaquia. Algo que de alguna manera une a ambos países fue su comportamiento durante la segunda guerra mundial apoyando a la Alemania Nazi, para luego cambiar la chaqueta y querer hacerse amigos de los soviéticos. Aunque hay que recordar que en los años cincuenta los húngaros se rebelaron contra el dominio soviético, saliendo a la calle, pero esa revolución fue aplastada por los tanques soviéticos. Uno de los días de nuestra visita se celebraba la fiesta nacional con alusiones a esa revolución, exposiciones fotografícas,….

Monumento Soviético a la Liberación en la Plaza de la Libertad.

La comida es la propia de esta zona europea, platos contundentes a base de carne, el más famoso el gulasch, la sopa de tomate, el risotto de pato, las salchichas,… Acompañadas de un vino blanco o tinto de la tierra o de una fresca cerveza.

Día 1.

Cómo llegamos a medio día, comenzamos la tarde en una lugar próximo a nuestro apartamento en el Barrio Judío, la Gran Sinagoga de Budapest creo que la tercera más grande del mundo. Esperábamos mayor presencia policial por el estado de guerra entre Israel y Hamas, sin embargo tan solo había dos policías. En sus patios pudimos ver el árbol de la vida y el cementerio, no entramos porque estaba cerrada al ser sábado. Desde ahí nos dirigimos hacia el sur por la gran avenida del Museo llegando al Museo Nacional Húngaro donde había una exposición de fotografía, la entrada era en parte gratuita con lo que pudimos acceder a alguna de las exposiciones con fotografías de la revolución o levantamiento de los años cincuenta frente a la URSS. Continuamos la avenida hacía el rio Danubio, y al llegar nos encontramos con un imponente edificio el Mercado Central, conviene visitarlo para apreciar su grandeza y la gran variedad de productos que se ofrecen. Al lado cruzando el rio se encuentra el puente de la libertad, hecho en acero y pintado de verde. Cruzando a la otra ribera podemos distinguir el Balneario Gellért, de aguas termales, que es algo casi obligado al visitar esta ciudad, recordar llevar el bañador y una toalla. Volvimos a cruzar el puente y seguimos hacia el norte bordeando el rio, nos encontramos con diversos establecimientos de restauración con sus terrazas, y los barcos o cruceros que recorren el rio, especialmente de noche para ver iluminados los distintos edificios: Parlamento, Palacio de Buda, Mercado central,…. Llegamos a la Plaza Belgrád, desde donde nos dirigimos hacia el noreste por calles peatonales llenas de comercios, es una parte más moderna, donde hay bastante gente. Llegamos a la noria de Budapest, parece que algo común en todas las ciudades europeas. Desde este punto hacia el este podemos ver un edificio amarillo que necesita restauración donde se encuentra el museo subterráneo del ferrocarril. Desde aquí nos dirigimos de nuevo al barrio judío para disfrutar del ambiente de los Bares en Ruinas, se trata de unos edificios que se encontraban en ruinas y que fueron renovados con materiales reciclados para construir espacios de ocio, pubs, bares,…. Tomaros una cerveza o una copa y disfrutar del ambiente nocturno.

Itinerario (Cortesía de Google Maps).

Sinagoga de Budapest.

Árbol de la vida, sinagoga de Budapest.

Puente de la Libertad.

Exposición World Press.

Museo Nacional de Hungría.

Universidad.

 

Día 2.

Comenzamos el día desde el Barrio Judío y nos dirigimos hacia el oeste hasta el rio, pasando por las mismas calles que la noche anterior. Al llegar al Danubio observamos los barcos atracados y preguntamos por el crucero nocturno, es conveniente reservar porque pronto se acaban los pases y no podemos irnos de Budapest sin esa visión de la ciudad, los precios oscilan nosotros adquirimos un pase por 15€, una hora de paseo por el rio. Seguimos por la ribera hacía el norte, viendo los edificios de Pest, llegamos al puente de las Cadenas que lo une a Buda y que fue construido por un magnate húngaro y que en esta ocasión estaba engalanado por las banderas de Hungría ya que al día siguiente se celebraba la fiesta nacional. Cerca del puente hay un monumento a los judíos que fueron ejecutados durante la segunda guerra mundial, son unos zapatos donde la gente deposita flores, los alemanes y los nazis húngaros llevaban a los judíos del gueto hasta el rio, les hacían desnudarse, dejar sus zapatos y los ataban unos a otros con alambre de espino, en los extremos las dos personas más grandes y pesadas, a éstas le disparaban en la nuca y al caer arrastraban al resto que morían ahogadas y de frio. En la ciudad se encuentran muchas estatuas con distinto significado, aquí veréis unas cuantas fotos.

Monumento a los zapatos.

Estatua del Policía.

Estatua de la princesita.

Nuestro destino principal era el Parlamento, el segundo más grande del mundo, muy parecido al británico. Dicen que en su construcción no se escatimó gasto, se presentaron tres proyectos y en lugar de elegir uno, se llevaron a cabo los tres: el más caro y ostentoso sería el parlamento y los otros serían edificios oficiales. Desde la plaza Kossuth Lajos, situada detrás, nos dirigimos hacía la Catedral de San Esteban, pero antes nos detuvimos en la Plaza de la Libertad donde se encuentra el monumento conmemorativo a los soldados soviéticos que liberaron Budapest de los nazis, monumento controvertido donde delante en el suelo hay unas maletas que conmemoran a los judíos muertos, delante de él hay dos estatuas de los presidentes Reagan y Busch que significan el acercamiento de este país a los EEUU y que es la contrapartida a la dependencia soviética.

(Cortesía de Google Maps).

Llegamos a la Catedral de San Esteban, magnífico edificio al que se llega por una calle peatonal, donde encontramos la escultura de un policía húngaro barrigón. La entrada a la basílica es gratuita. Desde aquí nos dirigimos a la calle más famosa de esta ciudad, la avenida Andrassi donde se encuentra el edificio de la Ópera. Continuamos por esta calle principal hasta toparnos con un escenario donde se iba a celebrar el día de la nación húngara.

Ópera Nacional de Hungría.

Basílica de San Esteban.

Parlamento de Budapest.

A continuación nos dirigimos hacia el sur hasta llegar al famoso Café New York, donde una cola nos indicaba lo concurrido que estaba, dicen que lo importante es ver su interior, que las consumiciones no son nada del otro mundo pero valen su precio.

Café New York.

Interior Café New York.

Restaurante Menza.

Vino tinto Húngaro.

Día 3.

Partimos de nuevo del Barrio Judío, y callejeando hacía el este nos dirigimos hacía el puente de las Cadenas, hay que detenerse y desde el centro disfrutar del rio y de la vista del Parlamento. Cruzamos a la otra orilla y buscamos el camino de acceso a Buda. Hay tres posibilidades coger el funicular que cuesta unos 4€ o 5€ por trayecto y persona, buscar unas escaleras mecánicas que no logramos localizar, o ir subiendo a pie por la calle que discurre debajo del Bastión de los Pescadores, que es lo que hicimos. La pendiente no es excesiva y en unos quince minutos estábamos a la entrada del Bastión, subimos las últimas escaleras y nos encontramos con una gran plaza donde convergían la Iglesia de Matías, neogótica, y el famoso Bastión de los Pescadores con sus siete torreones.

La vista desde este monumento es magnífica, podemos ver la orilla opuesta con el edificio del Parlamento, el Puente de las Cadenas, la Catedral de San Esteban,… y el gran barrio de Pest.

Puerta principal Sinagoga

Puente de las Cadenas.

Rio Danubio.

Paseamos por el Bastión, disfrutando de las magníficas vistas y nos dirigimos hacia el Palacio Imperial de Buda, complejo palaciego con distintos edificios, con estatuas conmemorativas de reyes y dignatarios, con sus plazas y jardines, y sobre todo con la panorámica que nos ofrece esta posición privilegiada, si nos asomamos al este veremos Pest y si nos asomamos al oeste otro tipo de ciudad, donde predominan los palacetes y chalets. Aquí pasamos varias horas, y como era la fiesta nacional nos encontramos con el desfile de un batallón de soldados de época, con una boda con trajes típicos e incluso con un cambio de guardia en uno de los edificios gubernamentales.

Parlamento desde Buda.

Parlamento desde el rio.

Vista de Pest desde Buda.

Tocaba bajar e ir a comer, habíamos reservado en el Restaurante Menza, famoso establecimiento cerca de la Avenida Androssy donde se pueden degustar los platos típicos húngaros y sus vinos, allí tomamos un gulasch y un risotto de pato acompañados de un vino tinto de uva merlot. Buena comida y buen servicio, en un ambiente acogedor y tranquilo, aunque siempre se echa de menos que nos hablen en español, debiendo recurrir al inglés.

Iglesia en Buda.

Palacio imperial.

Palacio imperial en Buda.

Por la noche nos esperaba el crucero por el Danubio, una hora en un barco abarrotado que nos permitió tener la vista nocturna de la ciudad con sus principales monumentos iluminados y algunos de ellos engalanados con los colores de la bandera nacional. Tras el paseo en barco nos dirigimos hacia los Bares en Ruinas para despedir la noche.

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Viena

Viena ciudad imperial

Cuando oímos hablar de la capital de Austria inmediatamente pensamos en la ciudad imperial, la capital del imperio austro-húngaro, una ciudad espléndida que nos ofrece magníficos monumentos y una amplia oferta cultural. Entre las posibilidades que nos ofrece esta ciudad para poder visitar sus monumentos a un coste asequible podemos adquirir el Viena Pass, por más de 80€ un día, pero con el que podemos entrar de forma gratuita a la mayoría de los monumentos, y he de decir que es rentable porque la entrada individual cuesta una media de 20 o 25€ por visita.

Hay que advertir de su alto nivel de vida, con precios superiores a los que tenemos en nuestro país, y como siempre notaremos que la comida que nos ofrecen es poco variada y no demasiado apetecible:

Gulash vienes.

Cerveza vienesa

Plato ‘alpujarreño-vienes’

salchichas, gulach, pollo,….  casi nada de pescado, pero podemos acompañarlo con de una buena cerveza. En más de una ocasión recurrimos a comprar un bocadillo de salchichas y una cerveza, pero ojo el precio será superior a los siete u ocho euros por persona. Si vamos a un restaurante el importe de un plato único junto a la bebida posiblemente sea de más de veinticinco euros por persona. La alternativa a esos platos rudos y contundentes es la comida internacional.

Tarta Sacher.

Seguro que nos habran hablado de la famosa Cafetería Sacher, con la tarta de chocolate del mismo nombre, si vamos habremos de hacer cola, y deberemos pagar 7€ por un café y por una porción de tarta 9€, para mí buen chocolate pero el bizcocho bastante soso. Ojo, revisar la cuenta por si incluye un concepto ‘servicio’.

 

 

Si algo me ha sorprendido al comenzar a pasear por esta ciudad son sus avenidas, amplias y llenas de cables para los tranvías. La luminosidad en las noches es más bien pobre, con esas luces amarillas tan características de las ciudades del centro de Europa.

Plaza Schwarzenberg

Monumento a Johann Strauss

Memorial del Ejército Soviético

Itinerario día 1. Partimos del parque de la Ciudad de Viens, Stadtpark, donde se encuentra el monumento a Johann Straus, algo que ya nos indica la unión de esta villa con la música. Nos dirigimos hacía el sur, pronto encontramos otro conjunto escultórico dedicado esta vez a Beethoven, tras el que se encuentra una casa-museo dedicado a este excepcional músico. Justo enfrente hay un edificio que es una sala de conciertos,  Wiener Konzerthaus (1913), continuamos hacía el sur en una mezcla de edificios antiguos y nuevos, pero sin desentonar, hasta llegar a una fuente de agua detrás de la que se encuentra el  Monumento a los Héroes del Ejército Rojo, con el que se conmemora la ‘liberación’ de la ciudad durante la segunda guerra mundial.

Itinerario día 1. (Cortesía de Google Maps).

Seguimos hacía el sur para encontrarnos con los jardines del Palacio de Belvedere, una copia del Versalles francés aunque marcando las diferencias, en él se encuentran diversos edificios que se pueden visitar en parte ya que están en restauración. Dedicamos una hora para recorrer los jardines, disfrutar de las fuentes e incluso de alguna ardilla que corre o sube a los árboles. Damos la vuelta por el mismo espacio pero en dirección noroeste, salimos del complejo y podemos vislumbrar un magnífico edificio, la Iglesia de San Carlos Borromeo, que podemos visitar gratis. Bordeamos el parque anexo por el norte y llegaremos al gran edificio de la Ópera Estatal de Viena, Wiener Staatsoper, cerca está el que dicen es el mejor quiosco de salchichas de Viena, ojo con el precio. Ahora toca comer, buscamos un restaurante típico, nos han recomendado el Zum  Bettelstudent, un lugar donde hay menús y de ambiente muy agradable, madera y toneles de cerveza. La comida la típica, una cosa curiosa es que algunos platos llevan asociada una pequeña ensalada de lechuga, una sopa caliente y después una especie de sartén con lomo en tacos, patatas y un huevo frito.

Palacio de Belvedere.

Iglesia de San Carlos Borromeo.

Monumento a Beethoven.

Para la sobremesa volvimos a la zona de la Ópera de Viena e hicimos cola en el Café Sacher, preferiblemente hacer la reserva por internet, como siempre había muchos españoles. Después de disfrutar de la tarta Sacher original y de un café todo a precio de oro, nos dedicamos a pasear por las calles y avenidas próximas hasta que llegó la noche y fuimos a cenar, esta vez comida internacional.

Itinerario día 2. 

Itinerario día 2. (Cortesía de Google Maps).

Comenzamos en el mismo lugar que el día anterior, pero esta vez dejamos a la izquierda a Beethoven, subimos hacía el noroeste, encontramos zonas donde los edificios modernos se mezclan con los antiguos, la Casa de la Música. Seguimos callejeando hasta llegar a la Catedral de San Esteban, recomiendo visitarla porque encierra grandes tesoros, a parte de su espectacularidad arquitectónica, a parte de las dos puertas de entrada, su tejado de azulejos y la gran torre de unos 130m, a la que es posible acceder y desde la que disfrutaremos de una vista excepcional de la ciudad.

Iglesia votiva

Parlamento de Austria

Ayuntamiento de Viena.

Hofburg.

Siguiendo hacía el noreste nos encontramos con la Iglesia Católica de San Pedro, del S. XVIII, donde se celebran conciertos de órgano casi diarios. Nuestra siguiente parada es la Iglesia Votiva, construida en el S. XIX en conmemoración del emperador que salió indemne de un intento de magnicidio. La visita es gratuita, merece entrar para ver su espectacularidad. Ahora giraremos hacia el sur, pero antes tomaremos una cerveza en el Restaurante Einstein, típico local austriaco con todo de madera. Tras el descanso seguiremos hacia el sur llegando al edificio del Ayuntamiento, como todo en Viena también espectacular, y ya tendremos a la vista el complejo palaciego de Hofburg donde además de palacios, estatuas, museos, está la famosa Escuela Española de Equitación, para entrar y ver el espectáculo es necesario reservar con antelación. Ver todo el complejo nos llevó casi todo el día, como curiosidad ver el edificio dedicado a la emperatriz Sisi.

Catedral de San Esteban.

Fuente Palacio Belvedere.

Jardines de Belvedere.

Para terminar nos dirigimos al famoso mercado Naschmarkt de Viena, formado por numerosas barracas donde se ofrecen los productos más diversos: quesos, aceitunas, chocolates,… junto con numerosos restaurantes de todos los estilos, desde el tipico vienes a restaurantes internacionales.

La Puerta Suiza del Palacio de los Hasburgo.

Palacio Imperial de Hofburg.

Instituto Cervantes en Viena

Así finalizamos la visita a la ciudad imperial, no olvidéis que es imprescindible asistir a uno o varios de los espectáculos musicales que nos ofrece, el único inconveniente como siempre es el bolsillo, porque a esta capital europea hay que ir con una buena cartera.

Dada su situación podemos aprovechar para acercarnos a ciudades próximas como Bratislava, a una hora en tren, o Budapest a unas tres horas.

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Bratislava

Bratislava en un día

Bratislava es la capital de un pequeño país, Eslovaquia, que hace frontera con Hungría, Austria, Chequia, Polonia y Ucrania. Un territorio estratégicamente situado con su capital bañada por el Danubio, que ha pertenecido a las potencias que la rodean y que tan solo fue reconocida como sede para la coronación de algunos monarcas del imperio Austro-Húngaro, de hecho su catedral tiene su torre finalizada con una corona en lugar de una cruz y en sus calles se pueden ver en el suelo pequeñas coronas que indican el camino que debía seguirse para la coronación.

Campanario Catedral de San Martín.

Marca camino coronación.

Campanario Catedral de San Martín.

Es una ciudad dividida en dos por el Danubio, al norte se encuentra la ciudad vieja y al sur la moderna que además no tiene ningún aliciente para ser visitada, tan solo el ‘ovni’ que corona uno de sus modernos puentes y desde el que se tiene una vista espectacular de toda la ciudad. Como para todo hay que pagar por subir y es obligatorio comer en el restaurante. Las vistas también se pueden tener desde el castillo que domina la ciudad vieja y que es el punto de partida de nuestra visita.

Castillo de Bratislava.

Monumento al Holocausto Judío.

‘OVNI’

 

El castillo, reconstruido tras la segunda guerra mundial, y que inicialmente tenía una sola torre pero creo que la emperatriz Sisi ordenó que se construyeran tres torres más. Las vistas desde esta edificación son impresionantes, la catedral de San Martín y la antigua muralla, el rio y los puentes. En sus jardines podemos observar una escultura que hace alusión a las brujas.

Estatua del escritor Hans Andersen.

La Bruja de Bratislava.

Pórtico Iglesia con la imagen de un ‘demonio’.

 

 

Bajamos y nos encontraremos con el muro y embutida en él la catedral, dicen que primero fue la iglesia y después el muro. Ojo adosados a este muro estaban las casas del barrio judío, pero por desgracia fueron arrasadas durante la guerra. La catedral tiene dos puertas una para los ciudadanos y otra para la aristocracia y se encuentran en los laterales.

Si seguimos bajando hacia el centro de la ciudad nos encontramos con calles no muy anchas de empedrado y la mayoría peatonales. El centro está lleno de establecimientos de restauración, cafés, bares y restaurantes. Podemos callejear y seguramente nos fijaremos en una torre que es una de las antiguas puertas de la ciudad, la puerta de San Miguel. Encontraremos algunas plazas que conservan importantes edificios, y cuyo nombre ha cambiado a lo largo del siglo XX, plaza de Hitler, después de Stalin, y ahora Plaza Principal en cuyo centro se encuentra la estatua de Maximiliano, con su ‘culito prieto’.

Calle de la ciudad vieja.

Estatua de Cumil

Puerta de San Miguel.

Fuente Maximiliano.

Como en la mayoría de estas ciudades ocupa un lugar destacado el edificio de la Ópera, y las sedes del Ayuntamiento y el Palacio del Primado de la iglesia. Un poco alejado del centro se encuentra un curioso edificio denominado la Iglesia Azul.

Antiguo Mercado

Museo municipal de Bratislava

Iglesia Azul.

Podemos dedicar un tiempo a pasear por estas calles del centro, veremos numerosas estatuas y esculturas de distintas épocas que adornan las plazas, por ejemplo la Plaza Hviezdoslav donde se encuentran las esculturas de Hans Christian Andersen, y la Columna de la Plaga.

Si hay tiempo se puede dar un paseo en barco por el Danubio o subir al Ovni que se encuentra en el puente Most. También hay avenidas amplias surcadas por tranvías de distintas épocas, con todo el cableado necesario, que además sujeta las luces de la ciudad.

Avenida en Bratislava.

Antiguo tranvía.

Pintura época comunista Estación de Tren de Bratislava

Esta ciudad es bastante más barata que Viena y que Budapest, normal si pensamos que es una pequeña capital. Sin embargo, las comidas son semejantes bastante contundentes y donde reina el queso y la carne. Tienen sus pasteles o bollos particulares, un cuerno relleno de nueces, canela,…:

• Bryndzové halušky, unos ñoquis de patatas cubiertos de salsa de queso de oveja.

• Zemiakové placky, unos pancakes de patatas.

• Kapustnica, sopa de col.

El precio de un café expreso oscila desde el euro hasta los dos euros y medio o tres. Y la cerveza, tres euros medio litro, no desmerece nada de la que podemos tomar en Praga, Berlín o Viena.

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