Todo el mundo, al menos en España, ha oído hablar del Rocío y de su virgen. Todos los años desde distintos lugares de la provincia de Huelva y de Sevilla, pero también de otros lugares de España las hermandades inician el camino que les llevará a esta población onubense situada en las marismas del Guadalquivir. El Camino, como lo llaman, se hace a pie y a caballo utilizando unas típicas carretas para llevar lo necesario, ahhh!!!, y lo que llaman el Simpecado, estandarte o insignia principal que representa a cada hermandad rociera y a la propia Virgen del Rocío.
Visitar El Rocío es como adentrarse en el pasado, calles de tierra, aunque todo bien urbanizado, casonas de cada una de las hermandades, y otras viviendas utilizadas fundamentalmente para alquilarlas. La fiesta religiosa tiene su centro en el Santuario de la Virgen del Rocío, donde los almonteños todos los años sacan la imagen de la patrona en el rito conocido como Saltar la Reja. Tradicionalmente en la madrugada del domingo al lunes de Pentecostés, tras concluir el Santo Rosario, los almonteños esperan junto a la reja hasta que llega el Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte a la puerta del santuario, entonces se produce el salto, los almonteños cargan a la «Blanca Paloma» a hombros y comienzan la procesión por las calles de la aldea y las marismas.
Tradición religiosa, costumbre popular donde la fe tiene su culmen, hablar con los almonteños y los miembros de las hermandades es casi como hablar con un cristiano antiguo. Devoción, pasión,… ¿fanatismo? desde luego lo que es es un acto religioso mezclado con la fiesta y el jolgorio. En nuestra visita, un día de finales de octubre, fin de semana largo, lo que vimos fue gran cantidad de vehículos, gente en las terrazas bebiendo y también montando caballos. Mi opinión es de un lugar donde el culto ha dado paso a la fiesta, especialmente de los que llamamos señoritos, casas de las hermandades con cocineros y asistentas, o cocineras y asistentes, mucho desfile de modelos con vestidos flamencos, y sobre todo mucho alcohol.
La población muy curiosa, sus calles siguen siendo de tierra, el polvo es abundante, las marismas en ese momento estaban secas, el Charco de la Boca, un paseo por la ribera con sitios desde donde observar aves y animales, por desgracia había basura, latas, botellas,… Sin duda un lugar con gran encanto en el centro de las marismas del Guadalquivir, el Parque Nacional de Doñana. Las poblaciones cercanas como Villamanrique de la Condesa, Almonte, Pilas,… parecen vivir del turismo que esa zona genera. No es difícil encontrar gente cantando, coros rocieros, mucho folclore. Y señoritos montando preciosos animales demostrando su altanería y su hidalguía. No es el lugar que más me guste, aunque hay que reconocer que los alrededores, el parque natural de Doñana es un sitio excepcional, donde se conserva la fauna y la flora autóctona. Más hacia el sur se encuentra el municipio turístico de Matalascañas, otro mundo.
Matalascañas, con sus bloques de apartamentos frente al Atlántico, poco tiene que ver con la aldea de calles de arena que acabábamos de dejar. Quizá ese contraste resuma bien la zona: un espacio natural único, Doñana, rodeado de lugares que viven de visitantes muy distintos, peregrinos, fiesteros y bañistas. Mi consejo: si vais, evitad las fechas de romería y los puentes, madrugad y dedicad el tiempo a las marismas, mejor en invierno o primavera, cuando tienen agua y se llenan de aves. Ahí está, para mí, lo mejor del Rocío.
En la provincia de Jaén tenemos dos ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad, Úbeda y Baeza, ciudades monumentales que son una muestra del arte y de la arquitectura española tras la expulsión de los musulmanes. Si bien ambas están en el mismo cerro, Úbeda es de mayor tamaño, con calles estrechas y en pendiente; recorriéndolas sin ningún orden te llevas una sorpresa tras otra: iglesias, palacios, plazas.
Hospital de Santiago en ÚbedaEscalera imperial del Hospital de Santiago en ÚbedaOratorio y Museo de San Juan de la CruzIglesia de San Lorenzo en Úbeda (Jaén)Interior de la Iglesia de San Lorenzo.Palacio del Marqués de la RamblaVistas desde la muralla de ÚbedaFuente de Santa María situada en la Plaza de Santa María de BaezaDecoración restaurante La Bodega de Úbeda
Baeza, en cambio, parece más llana y más estructurada, con todo en torno a la plaza de la Constitución y a la plaza de España. Nosotros nos dedicamos a pasear por las calles de los dos municipios, dejándonos llevar, porque era seguro que nos encontraríamos numerosas sorpresas.
Si os gusta la cerámica podéis encontrar auténticas maravillas en su color verde original.
Un poco de historia
Úbeda y Baeza fueron declaradas conjuntamente Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003 por ser uno de los mejores conjuntos del Renacimiento en España. Gran parte de ese esplendor se debe al arquitecto Andrés de Vandelvira y a los nobles que, en el siglo XVI, llenaron las dos ciudades de palacios, iglesias y hospitales. Están separadas por apenas diez kilómetros, así que se pueden visitar las dos en un mismo fin de semana.
Qué ver en Úbeda
Plaza Vázquez de Molina, el corazón monumental de la ciudad, con el Palacio de las Cadenas (hoy Ayuntamiento), el Parador, instalado en un palacio renacentista, y la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares.
Sacra Capilla del Salvador, panteón de Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V, y una de las obras cumbre del Renacimiento andaluz.
Hospital de Santiago, también de Vandelvira, con su patio y su escalera imperial, que aparecen en las fotos de arriba. Hoy es un centro cultural.
Oratorio y Museo de San Juan de la Cruz, en el lugar donde murió el santo en 1591.
Sinagoga del Agua, descubierta hace pocos años bajo una casa del barrio judío.
Barrio de San Millán, el de los alfareros, donde se sigue fabricando la cerámica verde tradicional.
Los miradores de la muralla, con vistas a un mar de olivos y a la Sierra de Cazorla.
Qué ver en Baeza
Plaza del Pópulo, con la Fuente de los Leones, la Puerta de Jaén y el Arco de Villalar.
Catedral de la Natividad de Nuestra Señora y la Plaza de Santa María, con su fuente.
Palacio de Jabalquinto, con una de las fachadas góticas más bonitas de Andalucía.
Antigua Universidad, donde se conserva el aula en la que dio clase el poeta Antonio Machado.
El Paseo de las Murallas, para ver la puesta de sol sobre el valle del Guadalquivir.
Consejos para la visita
Lleva calzado cómodo: en Úbeda las calles son estrechas, empedradas y con bastante pendiente.
Las mejores épocas son la primavera y el otoño; en verano hace mucho calor a mediodía.
Las oficinas de turismo de las dos ciudades organizan visitas guiadas y venden entradas conjuntas a varios monumentos.
Si te gusta el aceite, aprovecha para visitar alguna almazara de la zona: estás en la provincia con más olivos del mundo.
Gastronomía
Las dos ciudades tienen una buena cocina, podemos ir de tapas o bien entrar a alguno de sus restaurantes. En Baeza Restaurante Juanito donde encontraremos platos tradicionales a base de perdiz o un buen cabrito al horno, o las chuletillas de cordero. En Úbeda nosotros a parte de tapear a muy buen precio estuvimos en el restaurante La Bodega de Úbeda, con una decoración de los años treinta y una buena carta de carnes.
No te vayas sin probar los platos típicos de la zona: los andrajos (un guiso con tortas de harina), la pipirrana jienense, los ochíos (unos bollos de pan con pimentón y aceite) y, por supuesto, el aceite de oliva virgen extra de Jaén.
La ciudad está situada en el centro de la Hoya de Guadix, a una altitud de 913 metros, al norte de Sierra Nevada, siendo el núcleo de población más importante de la comarca. Pequeña ciudad (menos de veinte mil habitantes), rica en patrimonio, con un comercio en auge y últimamente elegida para ser centro de distribución de algunas multinacionales alimentarias.
Qué ver en Guadix
Lo que destaca en esta población sin duda es su majestuosa catedral, de estilo barroco e iniciada en el siglo XVI, situada en altura y visible desde casi toda la ciudad. Su gran torre y la rica portada son un aviso de lo que encierra en su interior.
Catedral de Guadix.Entrada lateral de la Catedral.Vista de la Torre de la Catedral.
Si seguimos hacia el noroeste por la calle Santa María del Buen Aire pasamos junto a la Diócesis de Guadix, ejemplo del buen vivir y del dinero de la Iglesia, y llegaremos al Palacio de los Marqueses de Villaverde. Debajo del palacio encontramos los restos de un antiguo teatro romano, aunque lo único que vemos son restos de columnas, capiteles…
Plaza de la Constitución.Arco en la Catedral.Ayuntamiento de Guadix.
Ya en mayo hay que buscar las sombras para pasear, aunque no podemos abandonar las rebecas, porque sigue corriendo aire fresco. Cerca de la catedral se encuentra la plaza de la Constitución, con soportales y el Ayuntamiento en un edificio emblemático con un texto en el que se indica quién y cuándo lo construyó, año de 1608.
Casa con escudo señorial.Iglesia de los Dolores (Baza).Iglesia de Santiago.
Podemos pasear por sus calles estrechas y, subiendo hacia el castillo, veremos la Iglesia de Santiago, debajo de la Alcazaba de Guadix, recinto amurallado defensivo de época musulmana.
Plaza Mayor de BazaConcatedral de Baza.Hoya de Guadix.
Las casas-cueva de la comarca
La comarca, la Hoya de Guadix, se caracteriza por las llamadas casas-cueva, unas formas de vivienda que aprovechan el tipo de terreno para construir habitaciones. Esta tradición urbanística se ha desarrollado en los últimos años, construyéndose auténticas casas con todas las comodidades y aprovechando el clima que sus muros dan, fresco en verano y cálido en invierno. Las poblaciones más representativas son Purullena, Benalúa de Guadix, Graena y Cortes…
Baza
A una media hora hacia Murcia se encuentra la ciudad de Baza, que es la población granadina más importante del este de Granada. Población de tamaño similar al de Guadix, tiene como edificio más importante la Concatedral. Comparte con Guadix la tradición del personaje Cascamorras, que sale de la ciudad acitana y debe llegar a Baza, en una competición para ver de quién es la imagen de la Virgen de la Piedad.
Baños de Graena.Iglesia de Graena.El Cascamorras
Purullena y Graena
Saliendo de Guadix hacia el oeste nos encontramos con Purullena, famosa por sus casas-cuevas y por su alfarería; se encuentra a lo largo de la antigua carretera nacional. Cerca se encuentra Graena, famosa por sus baños termales, y también por sus cuevas.
Jaén es una ciudad, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Andalucía. Es conocida como la «capital del Santo Reino». Se alza al pie del cerro de Santa Catalina, con calles empinadas y de pronunciadas pendientes, y se ha ido extendiendo hacia zonas más llanas que definen la ciudad nueva. Se encuentra rodeada de extensos olivares, como es propio de esta provincia.
Recorrido por el casco antiguo
Para ver la ciudad hay que ir bien dispuesto a subir pendientes. Primero hay que aparcar lo más cerca posible de la Catedral; nosotros lo hicimos en el Parking de la Plaza de la Constitución, aunque esto significó subir por una amplia avenida en cuyo centro se encuentran las vías del tranvía, aún sin funcionar. Desde la plaza podemos ver las torres de la Catedral; accedemos por Deán Mazas hasta el edificio de la Diputación Provincial y por la calle Campanas, en un lateral del templo, llegamos a la plaza donde se encuentra la fachada principal de la catedral, que comparte con el Ayuntamiento y el Palacio Episcopal.
Fachada de la Catedral.Ayuntamiento.Palacio Episcopal.
Hace unos años estuvimos en esta ciudad y visitamos la catedral, espectacular, subiendo incluso al primer piso y a la zona superior con espléndidas vistas; sin embargo, ahora la entrada cuesta 13 €, una barbaridad si consideramos que las reformas que se realizan están subvencionadas con fondos públicos.
Nos dirigimos hacia el norte por la calle Maestra y encontramos a nuestra derecha la Oficina de Turismo, junto a ella está un palacio mozárabe con techos de madera, alfarje, con bonitos diseños: Palacio del Condestable Iranzo, construido en el siglo XV bajo un estilo que recuerda al mudéjar toledano.
Iglesia de San Bartolomé.Baños Árabes de Jaén.Entrada a los Baños.
Continuamos por la calle C. Martínez Molina en dirección a los Baños Árabes, que se han restaurado y se encuentran en perfectas condiciones, con la entrada gratis. Podemos ver las distintas salas: fría, caliente y templada. En el camino encontramos distintos edificios como la Iglesia de San Bartolomé en la plaza del mismo nombre y la Iglesia de San Juan.
Si miramos hacia el oeste podemos distinguir las murallas del Castillo de Santa Catalina, que dominan la ciudad y ofrecen unas amplias vistas de la ciudad y del olivar que la rodea.
Calle del casco antiguo.Iglesia de San Juan.Plaza de San Juan. Al fondo las murallas del castillo.
Gastronomía
En nuestra visita a esta ciudad andaluza no podemos dejar pasar la gran oferta gastronómica que nos ofrece: para quien no lo sepa, son tres los restaurantes jienenses que han sido galardonados con una estrella Michelin: Malak, Radis y Dama Juana. Pero es que, además, en torno a la Plaza de la Constitución y de la Catedral tenemos numerosos bares de tapas.
La comunidad de Asturias, uniprovincial, está situada en el norte de España y limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con la cordillera Cantábrica y Castilla y León, al este con Cantabria y al oeste con Galicia. Es un territorio montañoso, con pequeños pueblos en el litoral y una larga historia minera en sus valles. Hemos de destacar el santuario de Covadonga y los lagos.
Sus grandes ciudades son Oviedo, capital del Principado; Gijón, bella villa de cara al mar, y Avilés, población eminentemente industrial.
Oviedo
La ciudad de Oviedo, capital del Principado de Asturias, es una moderna urbe con el tamaño adecuado para vivir sin los sobresaltos de la gran ciudad, con distancias asequibles, buena oferta… Sin duda, para los que venimos del sur, lo que más nos llama la atención es su limpieza; seguramente la abundante lluvia ayuda.
La Maternidad, de Fernando Botero, en la plaza de la Escandalera.Estatua de Mafalda, en el Campo de San Francisco.Woody Allen, Oviedo.
Esta ciudad es muy manejable, en nuestra primera caminata partimos de la Plaza de América hacia el este hasta llegar a la gran zona verde de la ciudad, el Campo de San Francisco, un parque con grandes árboles y donde encontramos algunas estatuas curiosas: Mafalda, el Monumento a Leopoldo Alas «Clarín»… Si salimos por el oeste, veremos una escultura de Botero dedicada a la maternidad; si giramos al norte, el famoso Teatro Campoamor, centro cultural de la ciudad y de Asturias, y un poco más allá la estatua de Woody Allen. Continuando hacia el este llegaremos a la Catedral de Oviedo, en la Plaza Alfonso II el Casto. Estamos en la zona vieja de la ciudad y podemos dedicarnos a callejear disfrutando de calles peatonales y edificios antiguos. Alrededor de esta zona hay bares y restaurantes donde probar una sidra bien tirada y algunas tapas gratis, como un bollo preñao (pan con un chorizo dentro).
Palacio de Congresos Princesa Letizia, Oviedo.Plaza de Alfonso II el Casto en Oviedo.Catedral de San Salvador de Oviedo.
Por la tarde nos acercamos al Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo, obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Es uno de los edificios más singulares de Oviedo y se erige en la conocida como parcela de Buenavista, en lo que fueron los terrenos del antiguo estadio de fútbol Carlos Tartiere. Continuamos hacia el este y al llegar a la Biblioteca Municipal Villa Magdalena seguimos hacia el norte por la avenida de Santander. Estamos en una zona moderna de la ciudad, con edificios de más de seis plantas; siguiendo por esta avenida llegamos a la estación de tren y, si cruzamos hacia el norte, subiremos hasta un parque con vistas de la ciudad y donde se encuentra la Iglesia de San Pedro de los Arcos, edificio neorománico. Junto a este templo se encontraba una fosa común de víctimas de la represión franquista con 1040 cuerpos que fueron trasladados al valle de Cuelgamuros. Volvemos de nuevo sobre nuestros pasos y frente al Hotel AC hay unas calles (calle Nueve de Mayo) que nos recomendaron para tapear y cenar; lo cierto es que volvimos otra noche.
Iglesia de San Miguel de Lillo.Santa María del Naranco.Santa María del Naranco.
El prerrománico, la costa y Teverga
Al día siguiente, antes de dirigirnos a ver los pueblos de la costa, subimos a disfrutar de los templos prerrománicos de los que puede presumir esta ciudad: San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco. Visitamos Llanes, Ribadesella, Luarca (en cuyo cementerio está la tumba de Severo Ochoa), Cudillero… y terminamos en Gijón. No podría decir cuál fue la villa que más me gustó: todas tenían el encanto de una población que aprovecha el cauce de un río para salir al mar, con sus calles empinadas y las casas como apretadas en las laderas de la montaña y, al final, un pequeño puerto pesquero protegido por grandes muelles frente al agitado mar Cantábrico. Ya en Galicia, Ribadeo y la playa de las Catedrales nos quedan de camino hacia Ferrol.
Cudillero – La Casa de la Abuela Milagros.Cementerio de Luarca, Asturias.Playa de las Catedrales.
Y no podía faltar dedicar un día a subir a alguna población de la cordillera Cantábrica. Elegimos ir a Teverga, siguiendo el valle del río Páramo, con gran vegetación y distintas rutas de senderismo a pie o en bicicleta, entre ellas la Ruta del Oso y el recorrido por las vías del antiguo tren minero. Llegamos a Teverga tras más de una hora de subida por una sinuosa carretera que corre junto al río Páramo. Un poco más arriba, en La Plaza (concejo de Teverga), paramos a visitar la Colegiata de San Pedro, pequeña iglesia prerrománica del siglo XI que destaca por los arcos que salpican su nave y los capiteles decorados con relieves de animales, pero si es famosa es por las momias que se encuentran en ella, sobre cuya historia podéis preguntar a la guía.
Las momias de Teverga – AsturiasColegiata de San Pedro de Teverga.Capitel románico, Colegiata de San Pedro de TevergaCabo de Peñas.Homenaje a Aida de la Fuente. Revolución de Octubre. Oviedo.Puerto de Llanes.
Ribadesella
Una de las poblaciones más turísticas de la costa asturiana es esta bella villa, situada en la desembocadura del río Sella y famosa por su descenso internacional en piragua. Su población, que no llega a los quince mil habitantes, en verano suele duplicarse con los turistas que acuden a su playa y a las calas cercanas para disfrutar de las aguas del Cantábrico y el frescor de los días.
Playa de Ribadesella.Ría y desembocadura del Sella.Paseo marítimo de Ribadesella.
Pasear por su puerto en dirección a la ermita de la Guía, subir al templo y contemplar los acantilados al este y la playa de Ribadesella al oeste. El paseo marítimo que recorre la playa es una delicia, con las casonas de los indianos dando al mar.
Hórreo en Ribadesella.Iglesia de Santa María Magdalena.Ría de Ribadesella.
Llanes
Otra de las ciudades turísticas de la costa asturiana, situada en la desembocadura del pequeño río Carrocedo, donde se construyó el puerto en torno al cual se asienta la actual Llanes. En esta pequeña ciudad recomiendo varios paseos: por el casco viejo, donde encontraremos numerosos establecimientos de restauración, por el paseo de San Pedro, que corre paralelo a los acantilados situados al oeste de la población, y siguiendo la ribera del río Carrocedo.
Los Cubos de la Memoria.Mirador de la Moría.Basílica de Santa María del Conceyu.
Conviene visitar las playas cercanas a Llanes, por ejemplo la de Torimbia, con un mirador desde el que contemplar la playa y sus alrededores, la playa de San Antolín, cercana a la autovía, o la playa del Sablón, muy cercana al casco urbano.
Bocana del puerto de Llanes.Playa del Sablón.Puerto de Llanes, pasarela.
En estas ciudades y en los pueblos cercanos podemos disfrutar no solo de lo salvaje del paisaje, sino también de su gastronomía: las fabes, el cachopo, los pescados… y, cómo no, de la sidra bien tirada. Lástima que los precios se hayan disparado y que, en nuestras conversaciones con camareros, notáramos cierto hartazgo hacia los visitantes.
Playa de Torimbia, desde el mirador.Torre del Reloj, Llastres.Basílica de Santa María del Conceyu, Llanes.Ayuntamiento de Llanes.Muralla de Llanes (XIII), cuando la villa obtuvo el Fuero de Independencia.Interior de la Capilla de la Magdalena, Llanes.
Girona o Gerona, capital de la provincia catalana del mismo nombre, es conocida como la ciudad de los cuatro ríos, de los que los más importantes son el Ter y el Onyar. Esta población tiene una historia importante, con vestigios íberos, romanos, cristianos y judíos; los musulmanes tan solo la ocuparon durante un periodo de setenta años, por lo que apenas hay vestigios. La ciudad vieja, donde también se encuentra el barrio judío, está separada de la nueva por el río Onyar.
Culo de la Leona.Basílica de San Félix.San Narciso.
Para visitarla nos bastará con un día, ya que nos centraremos en la ciudad vieja, donde se encuentran sus principales monumentos. Comenzamos nuestra visita entrando en la ciudad vieja por el puente de Sant Feliu hasta llegar a la plaza del mismo nombre, donde encontramos una columna con una leona encaramada, conocida como el Cul de la Lleona; tocarle el culo da suerte, aunque actualmente está prohibido. Enfrente se encuentra la fachada central de la Basílica de San Feliu. Este templo se puede visitar, pero pagando. La fachada principal es barroca, aunque se trata de un monumento gótico, con bóvedas elevadas y una amplia nave central. A destacar los ocho sarcófagos tardorromanos que se pueden ver en las paredes del presbiterio y la capilla de Sant Narcís. Tiene además un campanario gótico de grandes dimensiones y torres defensivas adosadas.
La mosca (San Narciso).Murallas de Gerona.Arco en Carrer de la Força.
Siguiendo hacia el norte nos encontramos en la calle del Pou Rodó, donde destaca una escultura de un pie de gran dimensión, la Pisada de Sant Narcís, y en las paredes aparecen esculturas de moscas. La leyenda dice: “En 1285, durante el asedio a Gerona de las tropas de Felipe III de Francia, del sepulcro de San Narciso surgieron una multitud de moscas que atacaron a los soldados franceses que pretendían profanar su tumba y los hicieron huir, salvando a la ciudad del dominio extranjero”. No es de extrañar que en la ciudad aparezcan esculturas de moscas y que incluso en algunas pastelerías vendan moscas de chocolate.
San Lucas en la Iglesia de San Lluc.Calle del Barrio Judío.Catedral de Santa María
Continuamos por la calle del Pou Rodó y después por la del río Galligants, pasando por la Capilla de San Nicolás de Gerona, seguiremos por la calle de Santa Llúcia, con el monasterio de Sant Pere de Galligants a la derecha, iglesia y monasterio medievales convertidos hoy en un museo arqueológico. Atravesamos la antigua muralla de la ciudad, cruzamos el río Galligants, actualmente sin agua, y nos encontramos con el claustro de la Catedral de Gerona. Ya estamos cerca de la antigua vía principal romana, en la Iglesia barroca de San Lluc, con una curiosa escultura contemporánea de San Lucas sobre su puerta.
Girando hacia el sur pasaremos bajo un arco que une dos edificios y que da paso a la calle de la Força (Girona tenía una muralla más primitiva, construida en el siglo I a. C. por los romanos, y estaba organizada según el sistema romano: el cardo maximus iba de norte a sur, y es lo que hoy se conoce como calle de la Força), la calle principal que recorre la ciudad vieja de norte a sur. Nos encontramos en la Plaza de la Catedral, templo que presenta la curiosidad de tener una sola nave, al parecer por problemas de financiación; la leyenda dice que su arquitecto se suicidó porque al estar inacabada pensaba que caería. La catedral de Santa María se encuentra en el punto más alto de la ciudad y tiene la peculiaridad de poseer la nave gótica más ancha del mundo, con una anchura total de 22,98 metros. En ella se mezclan estilos: se comenzó en el siglo XI en estilo románico, continuó en el siglo XIII con el gótico… y se terminó en el siglo XVIII. Siguiendo la Calle de la Força entraremos en el barrio judío, que se encuentra a la izquierda; conviene perderse por las estrechas calles de la judería donde veremos algunos vestigios de esta cultura.
Casas coloreadas y catedral desde el río Onyar.Plaza de la IndependenciaRelieve en una casa del barrio judío.
Siguiendo de norte a sur entraremos en la calle de los Ciudadanos, que desemboca en la Plaza del Vi, donde se encuentra el Ayuntamiento. Es una plaza muy concurrida delimitada por soportales, donde se encuentran varios establecimientos de restauración, y a la que dan el denominado Palacio del General, edificio gótico-renacentista, el Ayuntamiento y el Teatro Municipal. Paralela a esta calle, hacia el oeste, se encuentra la Rambla de la Libertad, que hacia el norte cambia de nombre y pasa a llamarse calle de la Argenteria. Desde aquí podemos ver un túnel o pasadizo hacia el oeste que da al Puente de las Pescaderías Viejas, un puente de hierro sobre el río Onyar, famoso porque es el lugar ideal para hacer una foto de la ciudad hacia el norte, donde se ven las casas coloreadas y la catedral, con su reflejo en las aguas del río.
Quedaría caminar por la parte nueva de la ciudad, la que se encuentra al oeste del río Onyar, donde encontraremos comercios y restaurantes, y en la que podemos destacar la Plaza de la Independencia, también con soportales en los que se suceden las cafeterías y los restaurantes.
Otras poblaciones de la provincia de Gerona
Son muchas las poblaciones y lugares que visitar en esta provincia, no solo en la costa sino también en el interior, acercándonos a los Pirineos. Algunas de las que visitamos fueron:
Peratallada, villa declarada conjunto histórico-artístico y bien cultural de interés nacional, es uno de los núcleos más importantes de Cataluña en cuanto a arquitectura medieval. Se construyó sobre una cantera, lo que puede observarse si nos fijamos en la base de las construcciones.
Iglesia de San Esteban de PeratalladaMuralla de PalsCalle de Pals.Pals, una de las villas más pintorescas de la Costa Brava, gracias a un núcleo antiguo de origen gótico que ha recuperado todo su esplendor después de una cuidada y completa restauración.
Iglesia de Sant Pere de PalsCastillo de PeratalladaCalle medieval.Tossa de Mar es uno de los pueblos más emblemáticos y fotografiados de la Costa Brava. Uno de los principales motivos que explica el interés que despierta el municipio es su espectacular núcleo medieval fortificado, declarado Monumento Histórico Artístico Nacional. Las vistas desde el castillo son muy agradables. Aparte, la figura de Ava Gardner parece haberse convertido en un icono de la población, con su estatua de bronce en la subida al castillo.
Castillo de Tossa de Mar.Ava Gardner. Tossa de Mar.Acceso al castillo de Tossa de Mar.Calella de Palafrugell goza de una ubicación privilegiada, en una costa rocosa rodeada por pequeñas calas de aguas cristalinas. Este antiguo pueblo marinero ha sabido conservar todo su encanto, gracias a que mantiene en perfecto estado la parte antigua, que se caracteriza por las calles estrechas y las casas de pescadores de fachadas blancas.
Parroquia de Sant Martí de PalafrugellMuralla de Tossa de MarCalella de Palafrugell.Besalú, declarado conjunto histórico-artístico en 1966, es uno de los mejor conservados de Cataluña. Nos sorprendió la entrada por su puente, reconstruido varias veces; el casco está muy bien conservado y es una delicia pasear por él, aunque el turismo llega a todos lados y las calles estaban llenas.
Puente de Besalú.Puente de Besalú.Monasterio de San Pedro de BesalúCastellfollit de la Roca, magnífico mirador natural desde el que se pueden contemplar los valles de los ríos Fluvià y Toronell. Lo único que salva al pueblo es la vista desde el mirador.
Mirador Castellfollit de la RocaErmita en Castellfollit de la RocaCastellfollit de la Roca, vista desde el mirador.
El casco urbano de Castelló de Ampurias conserva un rico patrimonio arquitectónico, aunque podríamos decir que lo más destacado es la basílica.
Basílica de Santa María de Castelló d’EmpúriesRetablo Basílica de Santa María de Castelló d’EmpúriesCapilla de Nostra Senyora dels Dolors
Guipúzcoa
La provincia de Guipúzcoa es la más oriental del País Vasco. Su capital es San Sebastián (Donostia, en euskera), preciosa ciudad a orillas del mar Cantábrico con su famosa playa de la Concha, para muchos única, y no andan lejos de la realidad. Habíamos visitado antes Euskadi (Bilbao y su provincia), pero hemos de reconocer que Guipúzcoa nos ha cautivado. Nuestro viaje duró más de una semana, con lo que pudimos hacer varios recorridos y tuvimos la oportunidad de visitar la costa y el interior, deleitándonos con sus playas y acantilados, con sus montañas y valles llenos de verde. Pudimos acercarnos y pasear por Donostia, Hondarribia, Zarauz, Guetaria, Zumaya, Deba, Motrico, Azpeitia, Azcoitia, Cestona y Tolosa. También nos acercamos al País Vasco francés para visitar San Juan de Luz y Biarritz.
Itinerarios. (Cortesía de Google Maps).
Cestona
El centro de nuestra estancia estaba en esta villa situada a orillas del río Urola, en el antiguo Balneario de Cestona, hoy hotel de tres estrellas, muy frecuentado por la aristocracia por sus aguas medicinales, descubiertas ya en el siglo XVIII, y con la antigua estación de tren casi a sus puertas. La antigua línea férrea se ha transformado en una vía verde; siguiéndola podemos llegar a la ciudad de Azpeitia, situada al sur.
Ermita de San Juan.Iglesia de la Natividad.Escudo en un edificio de Cestona
Se trata de una pequeña villa donde no puede faltar ni el frontón ni un magnífico templo, la iglesia de la Natividad; también encontramos el palacio de Lili, complejo arquitectónico del siglo XVI, y un ejemplo de arquitectura popular, la ermita de San Juan, del siglo XVIII. Nos acercamos a ella desde el balneario siguiendo la vía verde que corre junto al río Urola; hay que atravesar un antiguo puente romano sobre el río, donde tan solo cabe un coche, y ascender una empinada cuesta para llegar al centro del pueblo. En la plaza que hay delante de la iglesia se encuentra el ayuntamiento y un edificio con arcos y soportales, la casa de los Toriles. En las afueras, junto a las antiguas vías del tren, se encuentra el Museo del Ferrocarril; la visita incluye un viaje en un tren centenario.
Vía verdeCasa de los Toriles.Balneario de Cestona.Río Urola desde el balneario.
Azpeitia
A ocho kilómetros al sur de Cestona se encuentra Azpeitia. Lo suyo es ir andando por la antigua vía del tren, que sigue el curso del río Urola: aproximadamente una hora y media de camino en la que se disfruta del paisaje verde de esta zona. La vuelta la haremos en autobús, ya que las líneas UK-01 y UK-06 pasan cada media hora (aprovecho para comentar que en los estancos y otros establecimientos se puede adquirir una tarjeta de transporte por 5 €, que se puede cargar en bloques del mismo importe, ofreciéndonos un descuento importante y, lo principal, puede ser usada por varias personas).
Iglesia de San Sebastián de SoreasuDominicas.Cueva delante de la I. de S. Sebastián de Soreasu
Se trata de una ciudad industrial, metalúrgica y maderera, de algo más de quince mil habitantes, con edificaciones modernas de cuatro o cinco plantas, bien urbanizada y conservando en muy buenas condiciones su parte vieja. Como siempre, nos sorprende la iglesia de San Sebastián de Soreasu, casi escondida. Podemos continuar por la ribera del río o bien por alguna de las calles paralelas, como Eliz Kalea, para llegar a la Plaza del Ayuntamiento, con su quiosco de la música. Aquí asistimos a una fiesta popular, la fiesta del chorizo, donde degustamos chorizo, queso Idiazábal y vino, con mucho ambiente, con la población y los turistas disfrutando a tope.
Trofeos Día del Chorizo.Plaza del Ayuntamiento.
Pero la fama de esta ciudad está en que aquí se encuentra el Santuario de Loyola, un espectacular conjunto arquitectónico: templo, seminarios, residencias… rodeado de un parque verde y arbolado.
Santuario de Loyola.Interior del santuario de Loyola.Altar del santuario de Loyola.
Azcoitia
Siguiendo el curso del río Urola, un poco más al oeste, se encuentra la ciudad de Azcoitia. Es muy parecida a la vecina Azpeitia, con edificaciones similares y esas calles agradables y limpias, con su plaza Mayor y el ayuntamiento y, cerca, como no podía ser de otra forma, la iglesia de Santa María la Real. Nos sorprendió cuál era su actividad principal: nada menos que la fabricación de alpargatas, zapatillas de lona con suela de yute. Quién nos iba a decir que ese calzado que utilizábamos en verano lo fabricaban en un pueblo del norte de España.
Ayuntamiento de Azcoitia.Parroquia de Santa María la Real.
La costa: Zumaya, Deba, Motrico, Getaria y Zarauz
Al norte de Cestona, ya en la costa, encontramos los pueblos de Zarauz, Getaria, Zumaya, Deba y Motrico, con sus playas, acantilados y rías… Una cosa que nos encantó fue la posibilidad de ir andando de un pueblo a otro por la misma costa, por un sendero acondicionado junto a la carretera pero separado de ella.
Zumaya, en la desembocadura del río Urola. Aparcamos junto al río y seguimos el muelle hasta el final, donde había un concurso de pesca; enfrente estaba el puerto deportivo y, detrás, las grandes grúas de los astilleros; un poco más al norte la playa de Santiago. Volvemos por el mismo camino pero junto a las casas y edificios, giramos hacia el este y encontramos la parroquia de San Pedro Apóstol, a la que hay que subir por unas empinadas escaleras desde Mari Kalea; después vimos que también se podía acceder desde el otro lado por una calle empinada. Si entramos podemos deleitarnos con el retablo que hay detrás del altar y alguna de sus capillas.
Ría de ZumayaAltar de la parroquia de San Pedro Apóstol.Parroquia de San Pedro Apóstol.
Desde aquí nos dirigimos a Deba por la N-634, de vez en cuando hay miradores donde parar y disfrutar de las vistas a los acantilados del Cantábrico. Entramos por el norte, dejando la desembocadura del río Deba a la derecha; aparcamos cerca del puerto deportivo y nos adentramos en la villa, donde nos encontramos con el edificio del mercado. Seguimos en dirección este y llegamos a la plaza Zaharra, con la iglesia de Santa María y un soportal enrejado que da paso al templo; ahí se encuentra el pórtico de la iglesia, algo curioso. Entramos en el templo, muy bien cuidado, como parece ser la norma en la zona, y nos sorprende la existencia de un claustro. Seguimos por la calle Lersundi, típica vía de los pueblos de esta zona del País Vasco, hasta alcanzar la plaza Zouren, donde se encuentra el ayuntamiento. Callejeamos por la parte vieja sin prisas, atentos a las casas y a los escudos nobiliarios que aparecen donde menos te esperas.
Ayuntamiento de Deba.Iglesia de Santa María.Pórtico.
Desde aquí volvemos a la N-634 hasta cruzar el Deba y coger la GI-638, que corre junto a la costa y nos lleva a Motrico. Junto a esta carretera hay un sendero acondicionado que une los dos pueblos y permite a los ciudadanos dar buenos paseos. Entramos por la zona alta de la población, donde encontramos edificios nuevos. Hay que bajar unas empinadas cuestas para llegar al puerto; lo hacemos a pie, entrando en la parte vieja, aunque he de decir que hay edificios que desentonan; de hecho, la foto del pueblo desde el puerto pierde mucho por un edificio que está ‘en medio’. Para subir las empinadas cuestas hay un buen número de ascensores públicos.
Puerto de Motrico.Parte de Motrico desde el puerto.Se prohíbe jugar…
Getaria
Pequeño pueblo marinero de empinadas calles, famoso por varias cosas: aquí nacieron Juan Sebastián Elcano, el marino que completó la primera vuelta al mundo, y el modisto Cristóbal Balenciaga, que cuenta con un museo; además, es la cuna de uno de los vinos más famosos del País Vasco, el chacolí, un vino blanco ligero y algo ácido.
Chuletón de vaca a la brasa.Habitas con chipirones.Rodaballo a la brasa.
En su momento este pueblo fue un puerto ballenero; ahora tiene un gran puerto pesquero, y quizá sea esa la razón por la que en un pueblo tan pequeño abunden los restaurantes con brasas en el exterior donde hacer buenos pescados: rodaballos, lenguados, doradas… de buen tamaño. En estos establecimientos también se pueden degustar otros platos como un buen chuletón de vaca o de ternera, también asado en la brasa.
Estatua de Elcano.Calle Elcano.Iglesia de San Salvador.Altar.
El casco viejo de esta villa se centra en una calle empinada, Elkano Kalea, que baja desde una pequeña plaza, donde se encuentra una estatua del famoso navegador, hasta el puerto, y que, como quien dice, finaliza en la iglesia de San Salvador. En la parte alta, al lado de la estatua de Elcano, se encuentra otro monumento al mismo navegador desde el que se tienen unas vistas impresionantes sobre el puerto y la playa.
Playa de Getaria.Puerto de Getaria.Calle de Getaria
Enfrente de los monumentos a Elcano, cruzando la carretera nacional, se encuentran la fuente de Getaria y un parque en pendiente; a su derecha, unas escaleras mecánicas permiten llegar al Museo de Balenciaga.
Zarauz
De Getaria a Zarauz hay unos cinco kilómetros, que muchos utilizan para caminar o hacer deporte por el camino que hay junto a la nacional con el mar al lado. Mientras en Getaria lo importante es la pesca y la restauración, en Zarauz encontramos una ciudad turística, con fama desde hace muchos años, pues posee la playa más grande de la costa guipuzcoana. Es una ciudad muy coqueta que conserva lo antiguo y que se ha desarrollado de manera muy controlada a pesar de la afluencia de turistas. Eso sí, los precios son bastante altos en comparación con otras poblaciones cercanas.
Torre Luzea.Iglesia de Santa María la RealQuiosco de la plaza de la Música.
Al llegar, lo primero es buscar aparcamiento, algo que no es fácil, así que fuimos al parking de la plaza del ayuntamiento. Desde aquí recomiendo caminar por las calles peatonales sin un destino determinado: el casco antiguo no es demasiado grande. Podemos ir hacia el oeste por la calle Zigordia para llegar a la plaza de la Música, con su quiosco en el centro. Desde ella se observa un edificio con un campanario donde hay seis o siete campanas: es la iglesia de Santa María la Real. Si giramos hacia el norte llegamos a la playa de Zarauz, con un gran paseo marítimo, en cuyo comienzo se encuentra el palacio de Narros. Ahora toca disfrutar de un paseo junto al mar, a lo largo de tres kilómetros de paseo marítimo; en su playa se da cita cada verano la élite del surf. Casi al final se encuentra el famoso restaurante de Karlos Arguiñano. Volvemos hacia el sur para entrar de nuevo en el casco viejo y disfrutar de sus calles; por cierto, en el centro se encuentra la pastelería de Arguiñano, sus pasteles merecen la pena.
Playa de Zarauz.Playa de Zarauz.Monasterio del Buen Pastor.
Tolosa
Al sur de Cestona, a 31 km por una carretera comarcal que sube y baja y donde las curvas son continuas, se encuentra la localidad de Tolosa, antigua capital de Guipúzcoa. El recorrido es fascinante por sus magníficos paisajes, prados verdes, bosques, agua por todos lados. Construida en torno al río Oria, es famosa por la industria del papel, pero también por productos agrícolas como las alubias negras.
Camino de Tolosa.
Es una ciudad semejante a Azpeitia y a Azcoitia, aunque la gran diferencia es su importancia, consecuencia de haber sido capital de la provincia, lo que hace que cuente con ciertas instituciones. Pasear por su casco antiguo es la mejor manera de conocer esta ciudad: calles peatonales con edificaciones típicas vascas, donde es fácil encontrar escudos nobiliarios y edificios históricos perfectamente integrados.
Calle de Tolosa.Plaza de la Verdura.Iglesia de Santa María.Ayuntamiento de Tolosa.Palacio Iturriza en Tolosa.Calle de Tolosa.
Gastronómicamente hablando, Tolosa es famosa no solo por sus alubias y por sus restaurantes, auténticos templos de la chuleta, sino también por el chocolate con sus famosas tejas y cigarrillos.
Ferrol
Ferrol es una pequeña ciudad a la orilla de la ría del mismo nombre, conocida especialmente porque en ella se encuentra una base naval, academia de la marina, que siempre ha condicionado la vida de la ciudad. Son múltiples los monumentos y los edificios conmemorativos que hacen referencia al mar y a la armada. No debemos olvidar que hasta hace poco el nombre de la ciudad llevaba el apellido “del Caudillo”, en referencia al dictador Francisco Franco nacido en esta ciudad. Se trata de una urbe de cara al mar, que es bastante fácil de visitar.
Base navalGolondrina por la ría.El castillo de San Felipe, fortaleza militar de la ría de Ferrol.
El viaje desde Asturias
Llegamos a la ciudad de Ferrol desde Oviedo utilizando la autovía A-8; en el trayecto paramos varias veces para visitar los pueblos costeros característicos de esta costa cantábrica: Cudillero, Luarca… hasta llegar al límite con Galicia, entrando por Ribadeo, ciudad gallega a la orilla de la ría en la que desemboca el río Eo. Pasear por sus calles es muy agradable: bajar desde la plaza de España donde se encuentra el ayuntamiento hasta la ría, llegando al puerto y contemplando las poblaciones asturianas de Castropol y Figueras. Tras comer en un restaurante de esta ciudad (cocina gallega), seguimos costeando hasta llegar a la famosa playa de las Catedrales con intención de visitarla, pero nos encontramos con la sorpresa de ver que estaba colapsada y que había límite en el número de personas que podían visitarla; recomiendo reservar por internet. No obstante, las vistas desde el paseo que la rodea son suficientes para captar su belleza. Unos años antes la habíamos visitado sin ningún problema.
Playa de las Catedrales.Acantilado en el Cantábrico
Qué ver en Ferrol
Ya en la ciudad de Ferrol nos alojamos en el Parador Nacional de esta ciudad, edificio cercano a la base naval; de hecho, podemos ver los buques de guerra desde nuestras habitaciones. Delante del edificio se encuentra un pequeño parque con una colorida estatua del Marqués de la Ensenada, ilustre marino. Desde el parador nos dirigimos a la calle Real y lo primero que encontramos es la Plaza de Amboage, pequeña plaza con un kiosco donde tomar alguna bebida. Seguimos por la calle Real; las viviendas aún conservan su encanto, con los ventanales y cristaleras de madera típicos del norte de España. Llegamos a la Plaza de Armas, que está en obras, pero al fondo se puede ver el edificio del Ayuntamiento. En las calles paralelas a la Real encontramos algunos bares y restaurantes donde tapear; los precios son bastante asequibles y el pescado y los mariscos son de buena calidad. Desde aquí seguimos hacia el sur por la Rúa Carme hasta un parque que corre paralelo al puerto, llamado Cantón de Molíns, y donde se encuentran el Museo Naval de la Armada y el Museo de la Construcción Naval. En los astilleros de esta ciudad se siguen construyendo buques de guerra.
Parador de Ferrol. Monumento a Churruca.Calle Real.Vista de la ciudad desde el puerto pesquero
Paseo en barco por la ría
Como en toda ciudad volcada al mar, no se puede dejar de realizar un paseo en barco por la ría; para ello nos dirigimos hacia el oeste del Parador, llegando al puerto deportivo. En el muelle aledaño podemos coger el barco para visitar la ría, o bien otro que la cruza y nos lleva al municipio de Mugardos. En el paseo en barco, además de ver las montañas que bordean la ría, veremos varias fortificaciones utilizadas para defender la ciudad y la base naval; nos cuentan que había un cable o una cadena que cruzaba toda la ría e impedía la entrada de los navíos de guerra ingleses. También tendremos una vista de la ciudad desde el mar, aunque lo primero que se ven son los muelles y los buques de guerra de la base naval.
Ayuntamiento de El Ferrol.Plaza de AmboageItinerario visita costa atlántica. (Cortesía de Google Maps).
Excursión por la costa atlántica
Es obligatorio realizar una excursión por la costa atlántica de La Coruña: saliendo de Ferrol nos dirigiremos hacia el cabo Prior, en el que se encuentran restos de las baterías de costa que protegían la zona, con las preciosas playas de Santa Comba y de Ponzos. Después nos dirigiremos al norte para llegar a las poblaciones de Cedeira y de Ortigueira, esta última famosa por su festival de música celta que se celebra anualmente en el mes de julio. Un poco más al norte está el municipio de Cariño, con su playa da Concha, que nos recuerda a la de San Sebastián, pero en pequeño. En cualquiera de estos municipios se puede parar a comer un buen pescado o una sabrosa carne.
Calle de Betanzos.Playa de Ortigueira.Rio Condomiñas. Cedeira.
La Coruña y Betanzos
Otra excursión que hicimos fue rodear la ría hasta llegar a La Coruña, preciosa ciudad abierta al mar, famosa por sus parques y por tener la Torre de Hércules. Recomiendo dejar el coche en un parking situado en los jardines de Méndez Núñez, y bordear el muelle hasta llegar al Real Club Náutico. A la izquierda podemos ver los edificios con vidrieras que dan al puerto, típicos de esta ciudad. Es obligatorio pasar por la Plaza de María Pita, donde se encuentra la casa consistorial y una estatua conmemorativa de esta mujer, valerosa defensora de la ciudad frente a los ingleses. Desde aquí seguimos callejeando hacia el norte para llegar a la Torre de Hércules.
Tras visitar La Coruña, nos dirigimos a Betanzos, ciudad de empinadas cuestas y que es famosa por su tortilla de patatas. A pesar de las cuestas, pasear por esta ciudad es una delicia, con sus plazas, soportales y casas antiguas. Es obligado sentarse en una terraza y degustar la tortilla.
Guipúzcoa
La provincia de Guipúzcoa es la más oriental del País Vasco. Su capital es San Sebastián (Donostia, en euskera), preciosa ciudad a orillas del mar Cantábrico con su famosa playa de la Concha, para muchos única, y no andan lejos de la realidad. Habíamos visitado antes Euskadi (Bilbao y su provincia), pero hemos de reconocer que Guipúzcoa nos ha cautivado. Nuestro viaje duró más de una semana, con lo que pudimos hacer varios recorridos y tuvimos la oportunidad de visitar la costa y el interior, deleitándonos con sus playas y acantilados, con sus montañas y valles llenos de verde. Pudimos acercarnos y pasear por Donostia, Hondarribia, Zarauz, Guetaria, Zumaya, Deba, Motrico, Azpeitia, Azcoitia, Cestona y Tolosa. También nos acercamos al País Vasco francés para visitar San Juan de Luz y Biarritz.
Mapa de Guipúzcoa.
Aparte de la belleza natural de sus paisajes, nos sorprendió la calidad de vida de sus villas, lo bien cuidadas que están, perfectas para que sus habitantes disfruten de ellas. Calles perfectamente urbanizadas, edificios no muy altos, manteniendo las viviendas antiguas, plazas que invitan a estar, parques con zonas de juego para los pequeños, algunas incluso cubiertas con lonas fijas para la lluvia, y en cada villa no podía faltar el frontón, signo del deporte nacional vasco. Nos llamó la atención que en aquellos lugares con cierto desnivel los ayuntamientos han colocado ascensores e incluso escaleras mecánicas (por ejemplo, en Getaria) para facilitar el acceso a quien lo necesite.
Donostia (San Sebastián)
Itinerario Donostia. (Cortesía Google Maps).
Nuestra visita comenzó en el puente de Santa Catalina sobre el río Urumea, cerca de la avenida de la Libertad, y seguimos un poco la ribera hasta distinguir el campanario de la Catedral del Buen Pastor. Estamos en la ciudad nueva y paseamos entre edificios modernos, alguna que otra plaza y algún edificio gubernamental como el de la Diputación Foral de Guipúzcoa. Desde aquí nos dirigimos hacia el oeste para llegar a la playa de la Concha, que siempre nos sorprende y que volvemos a recorrer deleitándonos con su belleza y su fina arena. Está rodeada del paseo marítimo, siempre concurrido, con bañistas incluso en los meses fríos. Mirando hacia el mar tenemos la isla de Santa Clara y podemos ver la forma perfecta de concha que dibuja la bahía, con las dos montañas en los extremos, el monte Urgull al este y el monte Igueldo al oeste.
Playa de la Concha.La Concha.Ayuntamiento de San Sebastián.
Volvemos sobre nuestros pasos hacia el este para llegar al Ayuntamiento de la ciudad; aquí comienza el famoso casco viejo. Nos perdemos por sus calles peatonales, encontrándonos con la Basílica de Santa María del Coro y con la Plaza de la Constitución, con sus soportales y sus bares y restaurantes. Esto último es lo común en el casco antiguo: bares con los famosos pinchos. No pudimos evitar elegir la hora del mediodía para pasear por estas calles y, de paso, degustar sus famosas tapas; hay mucho donde elegir.
Edificio en la Concha.Construcción vacía, de Jorge Oteiza, en el Paseo Nuevo.Acantilado desde el Paseo Nuevo.
Como frontera del casco viejo está la desembocadura del río Urumea. Si seguimos hacia el norte entramos en el paseo Nuevo, con los famosos acantilados donde golpean las olas del Cantábrico; este paseo rodea la pequeña península hasta llegar al puerto deportivo.
Calle del Casco Viejo.Plaza de la Constitución.Basílica de Santa María del Coro.
Al rodear la península podemos disfrutar no solo del acantilado, sino también de la vista de la Concha desde el mar, y de la isla de Santa Clara. Así llegamos al puerto deportivo y de nuevo nos encontramos al lado del casco antiguo.
Seguro que nos ha quedado mucho por ver, así tenemos la excusa para volver.
Calle del casco viejo.Edificio frente a la Concha.Catedral.
A continuación mostramos algunas de las barras de los bares del casco viejo llenas de pinchos, algunos de los cuales saboreamos.
Hondarribia (Fuenterrabía)
A unos veinte kilómetros de San Sebastián, en la desembocadura del Bidasoa, pegada a la frontera con Francia, encontramos la ciudad de Hondarribia. El casco histórico de Fuenterrabía está declarado Conjunto Monumental y coincide, más o menos, con el antiguo recinto amurallado de la villa. Aún se conserva parte de las murallas y baluartes que lo rodeaban, así como las dos puertas de acceso a la plaza fuerte. En el casco histórico podemos observar calles empedradas y bellos edificios con balcones de hierro forjado. En lo alto del promontorio se halla el denominado castillo de Carlos V, junto a la plaza de Armas y la iglesia parroquial.
Zapador en la puerta de Hondarribia.Casco viejo de Hondarribia.Puerta sur de Hondarribia.
Entramos a la ciudad por una de sus puertas, la de Santa María, que parece vigilada por la escultura de un zapador, con un gorro característico y una sierra; quizá sea una muestra de su cualidad de ciudad fronteriza en la que se han producido numerosas batallas. Las antiguas murallas, las que aún permanecen, se extienden a los lados. Al pasar la puerta encontramos una ciudad antigua: como hemos dicho, las calles conservan su aspecto original, con edificios bien conservados, con estructuras de madera, balcones y los escudos nobiliarios.
Casa con balcones en el casco viejo.Muralla de la ciudad.Vistas del Bidasoa.
Al final de la calle se observa un gran templo, con su alto campanario dominándolo todo: la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano. Subimos hasta su pórtico y la visitamos. Justo detrás se encuentra la plaza de Armas y un edificio de piedra, el castillo, que actualmente es un parador. Desde aquí tenemos unas vistas espléndidas del río Bidasoa y de Hendaya, ya en Francia. Podemos tomar el ascensor panorámico para bajar al paseo del río. Si desde la plaza de Armas giramos hacia el oeste, seguimos en la ciudad antigua hasta llegar a la plaza de Guipúzcoa con sus casas y edificios típicos muy bien conservados.
Seguimos en Guipúzcoa y vamos a hacer una visita a distintos pueblos de la costa y del interior.
Aranda del Duero
En la provincia de Burgos encontramos esta localidad de algo más de treinta mil habitantes, famosa por sus bodegas subterráneas: cuenta con una red de 7 km de túneles, excavados en el casco histórico aproximadamente en el siglo XII, donde se guardaban los preciados vinos de la denominación de origen Ribera del Duero. Raro es el bar o restaurante que no ofrece una visita a sus bodegas, situadas a unos doce metros de la superficie.
Qué ver en el casco antiguo
El casco antiguo de la ciudad se sitúa en el margen izquierdo del río Duero, con varios puentes entre los que destaca el Puente Romano. Podemos visitar la villa en un día, siempre que no asistamos a visitas guiadas a bodegas o a alguno de sus monumentos. Podemos comenzar por el Puente Mayor, llegando en seguida a la Plaza Mayor donde se encuentra el ayuntamiento y algunas casas del siglo XVIII. Subiendo por la calle de la Miel está la Iglesia de Santa María la Real, templo gótico del siglo XV, con una bellísima portada atribuida a Simón de Colonia. En el interior destacan: la capilla de los Salazar, la escalera del coro, de estilo mudéjar, y el púlpito renacentista, obra de Juan de Cambray y Miguel de Espinosa.
Rodeamos el templo y enlazamos con la calle de San Juan, que nos lleva a la plaza del mismo nombre, donde se encuentra otra de las iglesias, actualmente Museo Sacro, y prácticamente enfrente se encuentra la Casa de las Bolas. Aquí hay un mirador sobre el río Bañuelos y el Duero, pudiendo ver el Puente de las Tenerías de origen medieval. Podemos seguir el río por el paseo de ribera, sitio donde se puede pasear y practicar deporte.
El resto del tiempo lo dedicamos a pasear por el casco viejo, visitando alguno de sus bares con pinchos, y comiendo alguno de los productos típicos de la zona como el cordero en sus distintas modalidades.
Bodegas de la Ribera del Duero
En esta zona de Burgos hay multitud de bodegas asociadas a la denominación de origen Ribera del Duero, que organizan múltiples actividades como visita a una bodega o dormir en un lugar con encanto asociado a la entidad. Nosotros visitamos la Bodega Pradorey y dormimos en un palacete asociado.
Hotel La Posada de Pradorey, siglo XVII.Campos de Pradorey.Bodega Pradorey
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