El Rocío y alrededores

Todo el mundo, al menos en España, ha oído hablar del Rocío y de su virgen. Todos los años desde distintos lugares de la provincia de Huelva y de Sevilla, pero también de otros lugares de España las hermandades inician el camino que les llevará a esta población onubense situada en las marismas del Guadalquivir. El Camino, como lo llaman, se hace a pie y a caballo utilizando unas típicas carretas para llevar lo necesario, ahhh!!!, y lo que llaman el Simpecado, estandarte o insignia principal que representa a cada hermandad rociera y a la propia Virgen del Rocío.

Visitar El Rocío es como adentrarse en el pasado, calles de tierra, aunque todo bien urbanizado, casonas de cada una de las hermandades, y otras viviendas utilizadas fundamentalmente para alquilarlas. La fiesta religiosa tiene su centro en el Santuario de la Virgen del Rocío, donde los almonteños todos los años sacan la imagen de la patrona en el rito conocido como Saltar la Reja.  Tradicionalmente en la madrugada del domingo al lunes de Pentecostés, tras concluir el Santo Rosario, los almonteños esperan junto a la reja hasta que llega el Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte a la puerta del santuario, entonces se produce el  salto, los almonteños cargan a la «Blanca Paloma» a hombros y comienzan la procesión por las calles de la aldea y las marismas.

Tradición religiosa, costumbre popular donde la fe tiene su culmen, hablar con los almonteños y los miembros de las hermandades es casi como hablar con un cristiano antiguo. Devoción, pasión,… ¿fanatismo? desde luego lo que es es un acto religioso mezclado con la fiesta y el jolgorio. En nuestra visita, un día de finales de octubre, fin de semana largo, lo que vimos fue gran cantidad de vehículos, gente en las terrazas bebiendo y también montando caballos. Mi opinión es de un lugar donde el culto ha dado paso a la fiesta, especialmente de los que llamamos señoritos, casas de las hermandades con cocineros y asistentas, o cocineras y asistentes, mucho desfile de modelos con vestidos flamencos, y sobre todo mucho alcohol.

La población muy curiosa, sus calles siguen siendo de tierra, el polvo es abundante, las marismas en ese momento estaban secas, el Charco de la Boca, un paseo por la ribera con sitios desde donde observar aves y animales, por desgracia había basura, latas, botellas,… Sin duda un lugar con gran encanto en el centro de las marismas del Guadalquivir, el Parque Nacional de Doñana. Las poblaciones cercanas como Villamanrique de la Condesa, Almonte, Pilas,… parecen vivir del turismo que esa zona genera. No es difícil encontrar gente cantando, coros rocieros, mucho folclore. Y señoritos montando preciosos animales demostrando su altanería y su hidalguía. No es el lugar que más me guste, aunque hay que reconocer que los alrededores, el parque natural de Doñana es un sitio excepcional, donde se conserva la fauna y la flora autóctona. Más hacia el sur se encuentra el municipio turístico de Matalascañas, otro mundo.

Matalascañas, con sus bloques de apartamentos frente al Atlántico, poco tiene que ver con la aldea de calles de arena que acabábamos de dejar. Quizá ese contraste resuma bien la zona: un espacio natural único, Doñana, rodeado de lugares que viven de visitantes muy distintos, peregrinos, fiesteros y bañistas. Mi consejo: si vais, evitad las fechas de romería y los puentes, madrugad y dedicad el tiempo a las marismas, mejor en invierno o primavera, cuando tienen agua y se llenan de aves. Ahí está, para mí, lo mejor del Rocío.

 

 

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📍 Calificación de El Rocio y alrededores, España

Fecha de visita: 30 de octubre de 2026

Atractivos/Lugares de interés (25%) Bien
Gastronomía (15%) Bien
Ambiente/Vibra (15%) Bien
Transporte/Accesibilidad (15%) Regular
Calidad-precio (15%) Regular
Limpieza/cuidado (15%) Bien

Total: 5.67/10