Camino de Santiago Portugués
Aunque el Camino Portugués comienza en Lisboa, la ruta reducida transcurre por tierras gallegas y empieza en la localidad fronteriza de Tui. En total son seis etapas bastante homogéneas, lo que lo convierte en el camino perfecto para aquellos que quieran comenzar los peregrinajes. Son unos 120 kilómetros, por lo que diariamente haremos unos 20 kilómetros. Estas son las etapas que haremos:
Día 1: llegada a Tui.
Día 2: de Tui a O Porriño (18 km)
Día 3: de O Porriño a Redondela (16 km)
Día 4: de Redondela a Pontevedra (19 km).
Día 5: de Pontevedra a Caldas de Reis (23 km)
Día 6: de Caldas de Reis a Padrón (20 km)
Día 7: de Padrón a Santiago de Compostela (25,2 km)
Día 8: vuelta a casa
Llegamos a Tui tras un largo camino en coche, era de noche y caía una suave llovizna, por lo que no pudimos realizar una visita de la ciudad. Eso sí, buscamos un lugar donde cenar cerca de la Catedral, tomando unas cervezas y una empanada gallega. Había que acostarse pronto porque al día siguiente comenzábamos el camino. Recomiendo que antes de hacer la ruta entrenemos en nuestra ciudad, porque hay que estar preparado para jornadas de cinco horas que, aun no siendo muy duras, se van acumulando en las piernas.
Etapa 1: de Tui a O Porriño (18 km)
La primera etapa desde Tui a O Porriño no presenta gran dificultad. La etapa es suave y sigue el cauce del río Louro, alternando caminos con pistas asfaltadas y carreteras, y al final atraviesa un enorme polígono industrial, que podemos evitar si elegimos la alternativa por el entorno natural de As Gándaras y el río Louro, que alarga la etapa en medio kilómetro. Como hemos dicho, no hay demasiadas pendientes y tan solo hay que tener cuidado en los cruces con la carretera nacional, que por cierto no están señalizados; se echan de menos pasos de peatones y señales a los vehículos para que reduzcan su velocidad.
Catedral de Tui de noche.Río Miño desde Tui.
El camino está muy bien señalado y encontraremos numerosas marcas en las piedras, árboles y en los mojones con una concha, una flecha y la distancia que nos queda hasta la meta, es decir, hasta Santiago de Compostela.
Al llegar a O Porriño (nosotros elegimos la vía alternativa) cruzamos unas vías de tren y nos encontramos con la ciudad, cuyo origen está íntimamente relacionado con el Camino de Santiago, y que ahora es una importante villa industrial de la provincia de Pontevedra. Podemos ver en la zona céntrica el Palacio Municipal (1924), una de las grandes obras del arquitecto porriñés Antonio Palacios, y la «Fonte do Cristo».
Fonte do CristoAyuntamiento de O Porriño.
Etapa 2: de O Porriño a Redondela (16 km)
Abandonamos O Porriño y pronto alcanzamos la capilla de As Angustias. Caminamos por el arcén de la N-550, por lo que debemos prestar especial atención a los vehículos y tener mucho cuidado al cruzar. Dejamos atrás el barrio de Amieiro Longo y llegamos al núcleo de A Rúa, que antaño fue capital municipal de Mos. El perfil se endurece con la subida hasta la capilla de Santiaguiño y se desciende por pistas de todo tipo y un paisaje humanizado hasta Redondela, villa situada al borde de la ría de Vigo.
En el centro de la ciudad encontramos el Albergue de Peregrinos. Buscando dónde comer, nos aconsejaron el restaurante Casa Mucha, en el que repetimos también por la noche.
Casa da Torre en Redondela.
Etapa 3: de Redondela a Pontevedra (19 km)
Es quizá una de las etapas más duras por sus subidas y bajadas, y seguimos con el paisaje minifundista gallego. Tras una panorámica de la ría de Vigo, junto al primer alto, el camino entra en el concello de Soutomaior por Arcade; la bajada termina en Ponte Sampaio sobre el río Verdugo y de nuevo comenzamos otra ascensión a menudo sobre grandes losas que son la reminiscencia de un camino romano. Una vez en la cumbre, descendemos, esta vez con mayor suavidad, hasta Bértola y la capilla de Santa Marta. Ahora hemos de tomar la carretera hasta Pontevedra, un tramo final muy pesado.
Ponte Sampaio sobre el río Verdugo.
El final de la etapa nos lleva al centro de la ciudad de Pontevedra, donde podremos disfrutar de su impresionante y bien cuidado centro histórico. La noche nos sorprendió con un buen chubasco, pero en Galicia están acostumbrados, así que nos refugiamos en la terraza de un céntrico restaurante para tomar unas zamburiñas y una carne de cerdo en salsa picante, todo acompañado de un ribeiro de cosechero.
Santuario da Virxe Peregrina.Centro urbano de Pontevedra.Convento de San Francisco.Basílica de Santa María la MayorAyuntamiento de Pontevedra.Plaza de las Cinco Rúas.
Etapa 4: de Pontevedra a Caldas de Reis (23 km)
La situación del albergue de Pontevedra exige hoy atravesar todo el núcleo histórico de la ciudad hasta el Ponte do Burgo sobre el río Lérez. Después el camino pasa junto a los diminutos núcleos rurales de las parroquias de Santa María de Alba y Cerponzons y llega hasta San Amaro a través de una fresca senda. Después atravesamos el concello de Portas y seguimos por un tramo de pistas sin apenas sombras que finaliza a la entrada de Caldas de Reis, villa termal regada por los ríos Umia y Bermaña.
A la llegada cruzamos el río Umia y, a la izquierda, nos sentamos en una mesa de la terraza de un restaurante, donde nos comimos un cocido gallego con su caldo, todo regado con un buen ribeiro que nos servían en unas pequeñas botellas. Desde nuestra mesa podíamos ver cómo iban llegando los peregrinos.
Cocido gallego.Puente sobre el río Bermaña.
Etapa 5: de Caldas de Reis a Padrón (20 km)
Es una etapa cómoda, como las anteriores, y de nuevo envuelta en el entorno rural gallego, con sus casas dispersas, sus maizales y sus cruceiros. Al Concello de Caldas le suceden los de Valga y el de Pontecesures; tras cruzar el Ulla comienza la provincia de A Coruña. El final está en Padrón, donde, según la leyenda jacobea desembarcaron los discípulos con el cuerpo del Apóstol Santiago en el año 42 o 44 de nuestra era.
Santa Mariña de Carracedo.
Llegamos a Padrón entrando por la alameda que hay junto al río, donde encontramos un restaurante donde nos sirvieron un buen menú de cazuela de garbanzos con bacalao y un filete de cerdo de segundo, junto a un buen tinto de la zona.
El Pedrón de Padrón.Iglesia de Santiago (Padrón).
Por la tarde visitamos la ciudad con sus iglesias y sus calles empedradas, vimos la columna donde amarraron la barca que llevaba al apóstol Santiago, al menos eso dicen… Por la noche cenamos en una terraza de nuevo unas zamburiñas y unos chorizos al vino.
Etapa 6: de Padrón a Santiago de Compostela (25,2 km)
La última etapa puede dividirse en dos mitades, una primera casi plana hasta el albergue de Teo y una segunda más fatigosa hasta la propia catedral de Santiago. Atravesamos el valle del río Sar, después el santuario de A Escravitude y así llegamos al alto de O Milladoiro —el “humilladoiro”, es decir, donde los peregrinos se “humillaban” o arrodillaban al ver por vez primera la catedral.
Camino.Parque de la Alameda. Santiago.Catedral de Santiago.Acreditación de Peregrino.
Tras atravesar gran parte de la ciudad, algo que se hace pesado, llegamos al parque de la Alameda y, a las puertas del centro histórico, nos sentamos en una terraza desde la que dominábamos la llegada de nuestros amigos peregrinos. Después fuimos a acreditarnos: durante todas las etapas teníamos que sellar nuestra credencial de peregrino, al menos dos veces en cada etapa. Al final, todo muy ordenado y nuestra compostela en la mochila.
Pazo de Raxoi
Tras descansar, visitamos el centro histórico de la ciudad, sorprendidos por la cantidad de peregrinos y personas que llenaban las calles. Al final encontramos una mesa en la puerta de un restaurante donde tomamos un buen pulpo y otras cosas.
Y, como dicen, ¡buen camino!
Huelva y su costa occidental.
La provincia más occidental de Andalucía, separada de Cádiz por Doñana y haciendo frontera con Portugal en la ciudad de Ayamonte. Es una de las zonas de España que más me gusta, por sus atractivos turísticos y por su diversa gastronomía: pescado y cerdo ibérico. En nuestra visita recorrimos la capital, Huelva, y los pueblos de Punta Umbría, el Portil, Isla Cristina y Ayamonte.
El Nuevo Portil y El Rompido
Nuestro centro fue un hotel encantador en el Nuevo Portil, con edificios de madera y un campo de golf anexo, y, lo que es mejor, con acceso a las playas que dan al río Piedras, aunque lo mejor era coger una barcaza y cruzarlo para acceder a la llamada playa de Punta Umbría de cara al Atlántico. El Nuevo Portil, con su pinar de pino mediterráneo y sus pasarelas de madera a lo largo de la costa nos permite realizar paseos especialmente por la mañana o al atardecer, algunos kilómetros que nos permiten respirar aire puro, deleitarnos con el entorno y ver el paisaje de la ría. Todo antes de irnos a alguno de los chiringuitos de El Rompido (término municipal de Cartaya) a comer o cenar un pulpo a la brasa, unas gambitas blancas, boquerones, coquinas, almejas… todo a muy buen precio, o acercarnos a Cartaya y tomar algún plato de cerdo ibérico.
Hotel Nuevo Portil Golf.Paseo en el Nuevo Portil.Río Piedras. Nuevo Portil.
Punta Umbría
Otra mañana nos dirigimos hacia el este, siguiendo la carretera que nos une a Punta Umbría, para visitar este pueblo de pescadores, ver sus barcos anclados en la ría, pasear por la avenida de la Ría y después por sus calles llenas de chiringuitos. La famosa calle Ancha, peatonal, es la zona de paseo de la ciudad; es obligado detenerse en alguno de los múltiples establecimientos y tomar un vino blanco fresco y alguna tapa o ración del buen pescado que tiene esta localidad. Por ejemplo, el Greco y el Juanito el Coronel, ambos en la avenida de la Ría. Si se visita en la época adecuada, mes de abril, podemos aprovecharnos de la Feria Nacional de la Gamba, la Chirla y el Boquerón, donde podemos degustar cualquiera de estos productos a un precio muy asequible. Volveremos al Nuevo Portil para completar el día con un paseo por el sendero de madera para después volver a cenar al Rompido.
Catedral de la Merced.Iglesia de la Concepción.
Huelva capital
En la siguiente jornada nos tocaba la visita a Huelva, pequeña ciudad, con un pasado reciente de gran influencia británica que se pone de manifiesto en la arquitectura industrial y en el llamado Barrio Obrero Reina Victoria, una urbanización de viviendas unifamiliares construidas por Rio Tinto Company Limited para sus empleados anglosajones situada en el centro de la ciudad. Durante la mañana podemos pasear por el centro histórico de la ciudad, donde todo está muy a mano. Comenzaremos desde el monumento a la Virgen del Rocío; cerca se encuentra la Casa de Colón. Después nos dirigiremos hacia el este por la Alameda Sundheim hasta el Barrio Obrero (¡qué bien cuidaban a sus empleados los ingleses!). Volveremos hacia la Plaza Punto y recorreremos la avenida Martín Alonso Pinzón, pasando por delante del Ayuntamiento, para llegar a la Plaza de las Monjas donde descansar, tomar un café y ver el monumento a Colón. Aquí tenemos una oficina de turismo donde nos pueden informar y aconsejar de los lugares que merecen la pena visitar.
Monumento a la Virgen del Rocío.
Seguiremos hasta la Iglesia de la Concepción, ubicada en el lugar tradicional de paseo de la ciudad, la calle Concepción. Nuestro próximo destino será la Catedral de la Merced, edificio comenzado a principios del siglo XVII, que posteriormente sufrió distintas actuaciones arquitectónicas desde el estilo renacentista hasta el barroco. Ahora iremos bajando hacia la calle Pablo Rada donde podremos sentarnos a la mesa de una de sus terrazas y degustar la cocina onubense.
Itinerario Huelva. (Cortesía de Google Maps).De Huelva a la Rábida. (Cortesía de Google Maps).
La Rábida y el Muelle de las Carabelas
Por la tarde, si aún tenemos fuerzas, podemos acercarnos a la Rábida, pasando por el monumento a Colón, atravesando la ría por el Puente de Río Tinto, y visitando el Monasterio de la Rábida, para terminar en el muelle de las Carabelas en el que se encuentran las réplicas de la Pinta, la Niña y la Santa María, naves con las que la expedición de Colón descubrió América.
Ayamonte e Isla Cristina
El siguiente día podemos dedicarlo a viajar hasta Ayamonte y acercarnos incluso a la villa portuguesa de Vila Real de Santo António utilizando el transbordador sobre el río Guadiana. Paseemos por la villa portuguesa durante la mañana, y a mediodía volvamos a Ayamonte para comer unas almejas, unas gambas blancas y unos calamaritos o puntillitas.
Ruta por la costa. (Cortesía de Google Maps).
A la vuelta podemos acercarnos a Isla Canela, y después, obligados a dar un rodeo, regresar por Isla Cristina, Islantilla, Cartaya, El Rompido, donde podemos cenar para regresar a nuestro hotel.
Una escapada al Algarve
Dado que estamos en la frontera de Portugal, podemos cruzar el Guadiana; lo podemos hacer utilizando el nuevo puente internacional, o bien desde Ayamonte coger el transbordador y llegar a Vila Real de Santo António, el pueblo de las toallas y demás productos textiles que los españoles visitamos durante años. A partir de aquí podemos recorrer el sur del país vecino, deteniéndonos en algunas de sus ciudades como Tavira, con su castillo y sus casas típicas lusas, Faro y Albufeira, esta última una de las poblaciones más turísticas de la costa.
Puente sobre el río GilãoJardín público de Tavira.Praça da República.
Pequeña ciudad castellana a orillas del río Duero, situada a más de mil metros de altitud, con una población de unos treinta mil habitantes, caracterizada por sus calles medievales y sus múltiples monumentos, casi todos de estilo románico.
Nos dirigimos hacia ella procedentes de Cuenca primero a través de la N-320 y después por autovía A-15, algo que se agradece y que acerca esta población al resto del estado. Al no ser muy grande, tan solo dedicamos un día a visitarla, aunque merece algún tiempo más para poder disfrutarla de verdad.
Ayuntamiento de Soria.Plaza Mayor.Teatro Palacio.
De la Alameda de Cervantes a la Plaza Mayor
Nuestro itinerario partió de la Alameda de Cervantes, un gran parque con mucha sombra que es un auténtico pulmón. En él además podemos disfrutar de su rosaleda, del quiosco de la música y de la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Su extremo este marca el comienzo del casco antiguo; desde este punto nos adentramos en Soria y seguimos la calle Marqués de Vadillo en dirección a la Plaza Mayor. En el camino observaremos las edificaciones típicas de la zona con sus balcones acristalados para aprovechar bien la luz y protegerse del frío y la lluvia. En el recorrido podemos desviarnos a derecha e izquierda y adentrarnos un poco por sus calles. Por ejemplo, girar hacia el sur por la calle Diputación y llegar a la Iglesia de San Juan de Rabanera, de románico tardío. De allí volveremos por la calle San Juan hasta llegar a la Plaza Mayor, donde encontramos la Fuente de los Leones en el centro, y las edificaciones del Ayuntamiento y del Teatro Palacio. En la plaza hay algunas terrazas donde tomar un café o algún refresco.
Palacio de los Condes de Gómara.Iglesia de San Juan de Rabanera. Románico tardío.Arco Condes de Gómara.
Hacia el Duero y la Concatedral
Desde aquí podemos dirigirnos hacia el río Duero a través de la calle Mayor y de la calle Real, pasando por las ruinas de la Iglesia de San Nicolás, llegando a la Concatedral de San Pedro de Soria, en la plaza del mismo nombre. Al final de la avenida están el río Duero y el Puente de Piedra Medieval. Ahora toca volver, mejor hacia la Plaza Mayor y buscar un sitio donde comer y reponer fuerzas. Si ya estamos cerca del mediodía, podemos tapear y comer, por ejemplo, en el Mesón Castellano, donde degustar los torreznos, el lechazo, cabrito, migas… sentados al aire libre con unas muy buenas vistas.
Concatedral de San Pedro.Antonio Machado.Puente de Piedra Medieval. Río Duero.
Por la tarde
Después de la comida (y, si es verano, una siesta en el hotel), podremos adentrarnos en la parte norte de la Plaza Mayor y callejear. Así nos sorprenderá el Palacio de los Condes de Gómara, con el Arco al final de la fachada. Desde ahí, por la calle Aguirre, giramos hacia el norte y a través de la calle Estudios accederemos a la Iglesia de Santo Domingo de Soria. Si volvemos o nos dirigimos al sur, nos encontraremos con la estatua en honor a Antonio Machado, poeta que residió en esta ciudad desde 1907 a 1913, donde escribió el libro Campos de Castilla.
Desde ahí, callejeando, volveremos a las inmediaciones de la Alameda de Cervantes, volver a pasear bajo sus árboles y tomar algo en la taberna del quiosco, y llegado el momento buscar un bar para tapear, tomar unas cañas o directamente cenar.
Itinerario. (Cortesía de Google Maps).
CUENCA
La ciudad encantada, con sus casas colgantes en la garganta del río Huécar, y su monumental casco antiguo. Aunque para llegar desde el sur hay que atravesar carreteras nacionales con un recorrido sinuoso entre las montañas de la cordillera Ibérica.
Es una ciudad pequeña y coqueta, que se puede ver en dos días, aunque si queremos verla en profundidad deberíamos estar al menos una semana.
Día 1: el parque del Huécar
Nosotros proponemos una visita en dos días: llegaremos a mediodía y saldremos tras dos noches. Nos alojamos en un hotel de la parte nueva cerca del Parque de San Julián. En este primer día nos dirigimos a tomar unas tapas o comer cerca de la Diputación Provincial en la calle San Francisco, con el calor apretando como suele hacer en estas tierras durante el verano, donde hay varios restaurantes y bares con terraza. Los menús no son caros y podemos degustar el cordero y otros platos típicos. Tras tomar un café y un helado, hicimos algo de tiempo para dirigirnos hacia el río Huécar y recorrer su hermoso parque, pasando por delante de la Diputación con su bien cuidado jardín, llegamos a la Calle Puerta de Valencia con su puente sobre el río. Cogeremos la ribera del río, a mano derecha, para, caminando bajo los árboles, llegar hasta el auditorio, viendo ya las casas colgantes en el otro lado. Podemos hacer unas fotos de las casas colgantes y del casco antiguo; nos encontraremos con el puente de San Pablo, puente de hierro que conecta la ciudad con el Parador Nacional de Cuenca. Podemos continuar hasta la curva viendo cómo serpentea la garganta, pero toca volver porque hay que tomarlo con tranquilidad disfrutando de las vistas y de la naturaleza.
Casco antiguoCasas colgantesPlaza Mayor.
Volveremos por el mismo camino, aunque podríamos cambiar al otro lado de la ribera, y nos dirigiremos por la Calle Tintes hasta el Parque del Huécar, de ahí a la Plaza de la Trinidad, cruzando el río por el puente de San Antón, ya sobre el Júcar. Debemos hacer algunas paradas para beber algo de líquido y tomar algunas fotos. Desde este punto iremos hacia la Plaza de España y de ahí hacia el punto de partida en el Parque de San Julián, donde podremos sentarnos en algunas de sus terrazas y, si es la hora de la cena, tomar unas tapas, dando por finalizada la primera jornada.
Puente de San AntónFormaciones rocosasColegio de los Jesuitas
Día 2: el casco antiguo
En nuestro segundo día, tras un buen desayuno, podemos optar por subir andando hacia el casco antiguo, lo que no aconsejo, o tomar un autobús, línea L2, que nos llevará cerca del Mirador de Cuenca, desde donde podemos observar las curvas del río, el casco antiguo y las casas colgantes. Desde este punto iremos bajando intentando callejear hacia el río Huécar, para disfrutar de las vistas y de las calles antiguas llenas de sorpresas: hay mucho que ver. Nos detuvimos en el Museo de Cuenca donde se exponen restos de las ruinas de la ciudad romana de Valeria; además, es gratuito. Debajo tenemos un mirador donde descansar, para después dirigirnos hacia la Plaza Mayor donde está la catedral, amén de numerosos establecimientos donde comprar recuerdos o terrazas donde tomar alguna bebida, en función de la hora, cada uno elige bebida.Casa del casco antiguo.Catedral de CuencaMuseo de Cuenca.Rodeamos la catedral por la derecha para llegar a una pequeña plaza donde se encuentra la estatua de Alfonso VIII a caballo. Volveremos a la Plaza Mayor, pasaremos el arco que da acceso a la plaza y seguiremos bajando por la calle Alfonso VIII, sin prisas, callejeando a derecha e izquierda, porque todo merece la pena, hasta que veamos la torre de Mangana.Posada en casco antiguo.Estatua ecuestre de Alfonso VIII.Seguiremos bajando, de nuevo callejeando para descubrir algún que otro monumento, como el Convento de las Bernardas, y rincones donde deleitarnos. Ya está cerca el río Huécar, y merece la pena callejear por las calles que terminan en él.
Dónde comer
A este segundo paseo podemos dedicarle todo el día; en el casco antiguo encontraremos establecimientos donde comer, y probar alguno de sus platos como los zarajos, las migas con huevo, el ajo arriero… y, cómo no, el cordero.Si os apetece tener otras vistas de la ciudad, podéis cenar en la terraza del hotel Alfonso VIII, en el llamado Restaurante la Terraza, en donde además se puede tomar algún que otro plato de cocina moderna.Ruta día 1. (Cortesía de Google Maps).Trayecto Bus línea L2. (Cortesía de Google Maps)Ruta día 2. (Cortesía de Google Maps).
Bilbao es una ciudad que ha cambiado mucho en los últimos años: de ser una ciudad industrial en torno a la ría ha pasado a integrar la vía fluvial, con paseos de ribera, y la integración de antiguas y nuevas edificaciones. Amén de avenidas como la Gran Vía don Diego López de Haro.
Puppy.La araña de los huevos.Guggenheim.
Nuestra residencia estaba cerca de la Gran Vía, por lo que parecía que todo se encontraba a mano, con un pequeño paso podríamos llegar al museo Guggenheim, o la Plaza del Arenal y a la parte vieja.
Interior de la Alhóndiga de Bilbao.
Día 1: la Gran Vía, la Alhóndiga y el Casco Viejo
Nada más llegar (era mediodía) nos dirigimos a la calle Ledesma (a cinco minutos), famosa por sus numerosos establecimientos de restauración donde tomar unos pinchos. Actualmente está llena de gente, por lo que para encontrar sitio hay que acercarse temprano. Una vez recuperadas las fuerzas y dado que la temperatura acompañaba, unos veintidós grados, dimos un paseo por la Gran Vía viendo escaparates y bajo la sombra de la arboleda hasta la Plaza Moyúa. Y desde ahí a través de la Alameda de Recalde nos acercamos a la Alhóndiga de Bilbao, convertida actualmente en centro cultural y donde seguro hay alguna exposición y algún evento cultural. Son famosas sus columnas interiores sobre las que se erigen las distintas edificaciones interiores.
Ria de Nervión.Plaza Nueva de Bilbao.Iglesia de San Nicolas.
Desde la plaza de Arriquibar, siguiendo la Alameda de Urquijo, nos dirigimos al Arenal, pasando por el Teatro Campos y la Plaza Circular, cruzando el puente del Arenal y llegando al parque del mismo nombre, donde podemos observar la Iglesia de San Nicolás, el Teatro Arriaga y la entrada a la Ciudad Vieja. Nos podemos adentrar por sus calles estrechas y llegar a la Plaza Nueva con sus típicos soportales y terrazas donde sentarse, la Catedral de Bilbao de estilo neogótico, el Museo Vasco… En esta zona encontraremos muchos bares de tapas, con algo de aglomeración.
Ruta día 1. (Cortesía de Google Maps).
Día 2: el parque de Doña Casilda y el Guggenheim
Comenzamos en el Corte Inglés de la Gran Vía y vamos hacia la calle Colón de Larreategui, pasamos por los Jardines de Albia, y dando un paseo llegaremos al Parque de Doña Casilda de Iturrizar, donde merece la pena estar un tiempo para disfrutar de la arboleda y de los jardines. De ahí iremos hacia la ría, y siguiendo el Muelle Evaristo Churruca llegaremos al Museo Guggenheim. Podemos visitar el museo y sus alrededores, y después buscaremos un sitio donde comer, hacia el cruce de la calle Juan Ajuriaguerra con la de los Heros. Aquí encontraremos restaurantes y bares de tapas con los típicos pinchos.
Ruta día 2. (Cortesía de Google Maps).
Tras la comida y un buen café, volveremos a la ría a través de la plaza de la Convivencia, bajaremos las escaleras para cruzar por el Puente Zubizuri hasta el Paseo del Arenal y el Ayuntamiento de Bilbao. De ahí cruzaremos de nuevo la ría por el puente del Ayuntamiento, e iremos hacia la calle Ledesma para finalizar el día con un refresco, unas cervezas y unos pinchos.
Ayuntamiento de Bilbao.Catedral de Bilbao.Plaza Nueva, casco viejo de Bilbao.
Puente Zubizuri.
Ya que estamos en Bilbao, no podemos dejar de darnos un homenaje, en nuestro caso visitando un tradicional asador, El Guetaria, en la calle Colón de Larreategui.
Chuletón.Chipirones.
Día 3: recorrido por la costa de Vizcaya
Al menos hemos de dedicar un día a visitar alguno de los pueblos de la costa vasca: primero podemos visitar San Juan de Gaztelugatxe, escenario de la serie Juego de Tronos, y después, en nuestro caso, fuimos a Bermeo, a Mundaca y a Getaria (Guipúzcoa). La primera es una ciudad de algo más de 16 000 habitantes con un buen puerto pesquero; fuimos directamente al muelle y recorrimos la parte anexa de la ciudad. No os sorprendáis si escucháis hablar en euskera.
Monumento a los Pescadores.Puerto Deportivo de Bermeo.Convento de San Francisco.
Mundaca es bastante pequeña, en la margen izquierda de la ría del mismo nombre. Es famosa por sus olas que atraen a los surfistas. Aparcamos al lado de un prado en el que se encontraba la ermita de Santa Catalina, y fuimos paseando hasta el pequeño puerto donde además de barcos de recreo y de pesca encontramos un cañón en el muelle.
Paseo en Mundaka.Puerto de Mundaka.Cañón puerto de Mundaka
Y si quedan ganas podéis acercaros a la villa de Guetaria, famosa por el chacolí y por su pescado a la brasa, puerto ballenero e industrial, con dos personalidades ilustres: Juan Sebastián Elcano y el modisto Cristóbal Balenciaga. Si decidís comer allí mejor reservar para evitar las aglomeraciones y así no os lleváis una sorpresa, mirad en TripAdvisor.
Ruta día 3. (Cortesía de Google Maps).
Puerto de Getaria.
Puerto de Getaria.Iglesia de Getaria.Calle en Guetaria (Elcano)
Si os queda un día más
Tras volver de la excursión, yo permanecería un día más en Bilbao para disfrutar de algunas otras cosas como el puente colgante y el funicular de Archanda que permite subir a la cima del monte y tener una vista panorámica de la ciudad.
El norte siempre atrae, especialmente a los ciudadanos que vivimos en el sur de la península donde la lluvia es escasa y es difícil ver un paisaje verde (bueno, en invierno y primavera podemos disfrutarlo brevemente). Aparte, disfrutar de un clima suave al menos durante unos días es algo que nos atrae. He visitado Cantabria en varias ocasiones, siempre en verano, primero con mis hijos en una residencia de tiempo libre cerca de la playa del Sardinero, después en un hotel de Suances y por último en una casa rural cercana a Santoña. Si enumero mis visitas es porque en cada momento he descubierto cosas nuevas, aunque he repetido visitas, por ejemplo a Santillana o a Cabárceno.
Playa del Sardinero
Días 1 y 2: Santander
La primera propuesta es pasear por el paseo marítimo de la playa del Sardinero, bien por la mañana a primera hora o al atardecer, disfrutar de las vistas a la playa y a esa parte de la ciudad. Si lo hacemos por la mañana, podemos acercarnos a la península de la Magdalena, ver la sede de la universidad de verano, pasear bajo los pinos, echar un vistazo a las focas y a las tres naves varadas junto a las que hacerse una foto.
Cortesía de Google.
Podemos seguir la línea de la playa, la de los bikinis y la de los peligros, y llegar al Museo Marítimo del Cantábrico, que merece la pena visitar. Continuaremos siguiendo el mar, pasando por el Palacio de Festivales de Cantabria y por el puerto deportivo, hasta llegar al paseo de Pereda; supongo que deberíamos tomar algún refresco o una cerveza y pensar en entrar en las calles anexas para buscar un sitio donde comer (carne de ternera, vaca vieja, rabas, anchoas, marisco y pescado), por ejemplo alrededor de la Plaza Porticada, en la calle Daoiz y Velarde.
Por la tarde continuaremos nuestro paseo caminando hacia el ayuntamiento, la catedral y, si hay ganas y fuerzas, subir por la Alameda de Oviedo y la calle San Fernando hasta la plaza Cuatro Caminos. En alguno de los quioscos podemos refrescarnos y descansar bajo las arboledas. Podemos volver en un medio de transporte para ir a descansar a nuestra residencia. Nosotros utilizamos dos días, ya que disfrutamos de un baño en la playa.
Playa desde la Magdalena (ISF).Palacio de la Magdalena (ISF).Naos en la Magdalena.Trainera
Por la noche podemos ir a la zona del parque de Pereda y callejear alrededor del ayuntamiento y la Plaza Porticada.
Día 3: Santillana del Mar, Comillas y San Vicente de la Barquera
Ruta en coche hasta San Vicente de la Barquera, pasando por Santillana del Mar, donde es obligatorio pasar unas horas o toda la mañana. Seguiremos hasta Comillas para ver sus edificios indianos, y especialmente El Capricho de Gaudí. Continuaremos hasta San Vicente de la Barquera, donde disfrutar de la ría y comer marisco en alguno de sus múltiples restaurantes. (Habría que planificar el día para comer en San Vicente de la Barquera y después volver hasta Comillas).
Colegiata de Santillana del Mar.Iglesia de San Miguel, (Puente Viesgo).Ria de San Vicente de la Barquera.Ria de San Vicente de la Barquera.Cortesía de Google.
Día 4: Puente Viesgo y Cabárceno
De nuevo en ruta para visitar la Cueva del Castillo en Puente Viesgo, donde la selección de fútbol se concentraba, y por la tarde acercarse a ver el parque de Cabárceno, imprescindible si tenemos hijos, porque es espectacular ver los animales en semicautividad: osos, elefantes, jirafas, monos, felinos, hienas… Ojo con los monos, con los que puedes interactuar: a mi hijo uno de ellos le tomó manía y quería agredirle (tenía unos diez años).
Mono en Cabárceno.Elefante en Cabárceno.Cortesía de Google.
Día 5: Liérganes, Castro Urdiales y Santoña
Ruta hacia Castro Urdiales. Mi propuesta es visitar por la mañana Liérganes, con sus balnearios de aguas termales, visitados por los reyes, pasear por la villa y seguir hasta Castro Urdiales, donde comer pescado. Por la tarde seguir poco a poco por la costa, parándonos para contemplar el paisaje, pasando por las playas de Laredo y llegando a Santoña, donde pasearíamos por sus calles, su muelle y su puerto pesquero, tomar unas cañas y degustar las anchoas. A continuación, bañarnos en las playas de Isla y desde ahí dirigirnos a la playa de Somo y llegar de noche a Santander.
Día 6: Picos de Europa
Visita a los Picos de Europa: Potes y Fuente Dé. Deberemos dedicar todo el día: salir temprano para llegar a tiempo de coger el teleférico de Fuente Dé, volver y comer en Potes un cocido montañés. ¡Ojo!, es obligatorio pasear por sus calles, subir a la torre del Infantado y visitar el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. La vuelta a Santander, mejor hacerla despacio a través del desfiladero de la Hermida, con alguna parada si podéis, que una vez que se llegue a la costa podremos coger la autovía y plantarnos en Santander en un momento.
Cortesía de Google.
Espero que disfrutéis, quizá sea demasiado intensivo y merezca la pena pasar más tiempo, una quincena.
Academia de CaballeríaIglesia de S.Benito RealSta.María la AntiguaZorrillaCervantes, UniversidadPenitentePavo real entre rosalesParque Campo Grande
Valladolid, la gran ciudad castellana que atraviesa el Pisuerga, moderna, antigua y amplia, conjuga los monumentos, las zonas verdes y los edificios típicos del siglo XX. Cuando callejeas por su ciudad antigua es difícil no encontrarse con una iglesia, con un monasterio o con algún edificio significativo, o bien una plaza o una zona verde. Tampoco podemos olvidar sus terrazas, sus bares y restaurantes, por lo tanto, pasear por sus calles y terminar tomando un vino o una cerveza con alguna de sus variadas tapas es algo muy normal.
Nosotros hemos dedicado dos días y medio a ver la ciudad, aunque no hemos hecho visitas al interior de los monumentos, tan solo la Casa de Cervantes y el Museo Arqueológico, gratis a ciertas horas. Repito que no me parece correcto pagar por ver monumentos que han sido restaurados con dinero público aunque son de titularidad de la Iglesia: si puedo entrar y ver algo en los momentos de culto, pues bien; si no, me conformo con verlas desde fuera. Podéis ver los itinerarios que hemos seguido cada uno de los días:
Museo Casa de Cervantes
Día 1: Plaza Mayor, el Pisuerga y Campo Grande
Podemos partir de la Plaza de España, donde hay unas cubiertas con vegetación que permiten un mercado de frutas y verduras. Es una plaza que no dice mucho y más con esa fea portada de un templo religioso empotrada en un edificio. Desde ahí podemos ir hacia la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, con los típicos soportales castellanos. Alrededor de la plaza podemos pasear por las calles encontrando cosas de interés y sobre todo bares donde tomar un ribera o una cerveza acompañada de una tapa. Detrás del ayuntamiento y yendo hacia el este, encontramos el río Pisuerga con su paseo de ribera, y la plaza del Poniente que nos acerca a la Iglesia de San Benito el Real, que se puede visitar, y rodeando la manzana podemos acceder al Museo Patio Herreriano, ojo, las visitas son a partir de las 11:00, algo extraño. Podemos ir al río para seguir nuestro paseo bajo los árboles, y dirigirnos después hacia el sur, por ejemplo por la calle María de Molina con lo que acabaremos en la plaza de Zorrilla, con las estatuas de este escritor y de Miguel Delibes; enfrente podemos ver la Academia de Caballería con una escultura de soldados a caballo. Desde ahí nos podemos adentrar en el Parque Campo Grande, con gran cantidad de árboles que le dan un aspecto muy agradable en todas las épocas del año y con los pavos reales vagando por sus jardines.
Día 2: Casa de Cervantes, la Catedral y San Pablo
Partimos de la Plaza de España para hacer una parada en el museo Casa de Cervantes (hay días en que es gratis) y ver las habitaciones y los escritorios donde dicen que comenzó el Quijote y las Novelas Ejemplares. Seguimos hacia el noreste en dirección a la Catedral, a los edificios de la Universidad, la Plaza Portugalete, la parroquia de Santa María la Antigua y un poquito más hacia el sureste el Palacio de Santa Cruz, renacentista. Al noreste de la plaza Portugalete nos encontramos con el Teatro Calderón. Si subimos hacia el norte llegaremos a la Casa de Zorrilla y hacia el este llegaremos a un inmenso templo, San Pablo; desde ahí podemos dirigirnos hacia el sur pasando por la Iglesia de la Santa Vera Cruz y terminar de nuevo en la Plaza Mayor y buscar un sitio donde tomar un tente en pie.
Recorrido 1 (Cortesía de Google Maps)
Dónde tapear
En cuanto a los bares, por ejemplo en el mercado del Val, al noroeste de la Plaza Mayor, hay diversos bares con tapas de carne ibérica y embutidos, amén de un buen ribera. Al oeste de la misma plaza podemos encontrar muchos bares y restaurantes. Yo recomiendo: la Tasquita, donde tomar patatas revolconas con torreznos o rollitos de salmón con queso, el Corcho, donde paladear las croquetas, la tosta de pastel de bonito…; el Jero, con sus pinchos estilo vasco, la Argolla que los jueves tiene oferta de caña/vino+tapa por 2,80 €…
Recorrido 2 (Cortesía de Google Maps)
Día 3: paseo por el centro
Este día lo dedicamos a pasear por el centro, ir de tiendas, y buscar alguna que otra sorpresa, por ejemplo, nos sorprendió que en las calles que suben desde la Iglesia de San Benito el Real hasta San Pablo las plazoletas estaban repletas de terrazas llenas de gente.
León
He estado dos veces en esta ciudad, una de camino a Asturias hace años y la otra en el 2019, y ha cambiado bastante. Al menos no es lo mismo llegar por una carretera nacional que llegar por autovía; no sé si los cambios se deberán al gobierno de Zapatero, que es oriundo de esta ciudad, pero todo ha mejorado mucho.
Edificio Mirador. Antiguo Consistorio.Catedral de León de noche.
Hemos de distinguir dos zonas principales: la antigua alrededor de la catedral con calles estrechas y donde se sitúan la mayoría de los monumentos, y la zona moderna con amplias avenidas que llegan hasta el río.
La Catedral
Puerta de la Catedral de León
Nosotros aparcamos detrás de la catedral en un aparcamiento público, el aparcamiento San Pedro, y desde ahí nos dirigimos al templo gótico dedicado al culto de la Virgen y que data del siglo XIII. Desde fuera se ve impresionante, con sus enormes torres y sus grandes rosetones y vidrieras; aconsejo verla de día y de noche con la iluminación nocturna. Por dentro he de decir que hace tiempo me niego a pagar para ver un monumento que recibe subvenciones estatales para sus reformas y mantenimientos, aunque siga siendo propiedad de la Iglesia.
Colegiata de San Isidro.Palacio de Valdetuejar o antiguo Palacio del Prado. León.
Desde la plaza de la Regla bajamos por la Calle Ancha, peatonal, que separa los dos barrios más antiguos y típicos de esta ciudad (Barrio Húmedo y Barrio Romántico), hasta llegar a la Casa Botines, obra del famoso arquitecto catalán Gaudí y situada junto al Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación.
Calle Ancha. León.Calle en el Barrio RománticoPlaza de San Isidoro. León.Museo Casa Botines (Gaudí). León.Parador de San Marcos.
El Barrio Húmedo
Podemos girar a la izquierda y entrar en el Barrio Húmedo en dirección a la Plaza de San Martín y de la Plaza Mayor. Podemos recorrer sus estrechas calles y, si es mediodía o al anochecer, pararnos en alguno de sus múltiples bares para tomar una cerveza o un corto con tapa, degustar su morcilla de cebolla, las patatas fritas, chorizo al infierno, picadillo, jamón, queso, ibéricos, mejillones en salsa brava, sangre… La costumbre parece ser ir de bar en bar tomando un corto, media caña, y la tapa típica del local.
Patatas fritas.Plato de ibéricos.
El Barrio Romántico
El otro barrio que no podemos dejar de visitar es el Barrio Romántico o del Cid, que cada día está más de moda. Podemos comenzar desde la Casa Botines hacia la Plaza del Cid, seguir por la calle del mismo nombre y llegar hasta el Arco de la Cárcel. Lo mejor es dejarnos llevar y callejear, y, lo mismo que habíamos dicho para el Barrio Húmedo, comer tapeando entrando en alguno de los múltiples bares.
Muralla de Astorga.
Por cierto, no hay que olvidar visitar las murallas que delimitaban el casco antiguo de la ciudad y de las que hay varios tramos, por ejemplo cerca de la catedral.
La ciudad moderna
No debemos dejar de visitar la ciudad moderna, que merece la pena, con sus grandes avenidas, sus aceras de losa de piedra, y de paso llegar a los demás monumentos de la ciudad, como el Convento de San Marcos, actual Parador Nacional. O llegar al río Bernesga y seguir su ribera en cualquiera de los dos sentidos.
Itinerarios, zonas de interés. (Cortesía de Google Maps).
Excursión a Astorga y Ponferrada
Ya que estamos en León, conviene realizar una excursión para visitar las ciudades de Astorga y de Ponferrada, esta última con su fabuloso castillo de los Templarios.
Palacio Episcopal de Astorga. (Gaudí).Ayuntamiento de Astorga
De León a Ponferrada.
Itinerarios, zonas de interés. (Cortesía de Google Maps).Castillo Templario. Ponferrada.Torre del Reloj. Ponferrada.Castillo Templario de Ponferrada.
Tras volar hasta la isla, aconsejo alquilar un coche si es que queremos movernos con cierta libertad: las carreteras son buenas y además dispone de una red de autovías en la costa este y sur. ¡Ojo al alquilar!, mejor llevar la reserva hecha para no tener problemas, y llevar preparada la fianza.
Gran Canaria. Itinerario. (Cortesía de Google Maps).
Día 1: Las Palmas y el barrio de Vegueta
Una vez alquilado el coche, podemos empezar con nuestros recorridos. Al llegar por la mañana pudimos dedicar la tarde del primer día a recorrer la ciudad. Como nuestro hotel estaba cerca del popular barrio de Vegueta, parte antigua de Las Palmas, aprovechamos para sumergirnos en sus calles, cogimos la calle Triana hasta la avenida de Calvo Sotelo, y ya en el barrio de Vegueta comenzamos a recorrer sus calles, con sus antiguos edificios entre los que encontramos la catedral, la Casa de Colón, el Mercado de la Vegueta, y distintas plazas como la plaza de Santa Ana, la plaza de Santo Domingo, donde había una gran expectación porque iban a sacar los pasos de Semana Santa. Durante los días posteriores y tras llegar de las visitas a la isla, al anochecer solíamos ir a este barrio para cenar y disfrutar de su encanto. Así descubrimos también la Alameda de Colón y la Plaza de San Francisco.
Vegueta. Casa de Colón.
Vegueta. Casa.Parroquia Matriz de San Agustín ubicada en el barrio histórico de Vegueta.Casa de Colón.Nave central de la CatedralCatedral de Santa Ana.Calle histórico barrio de Vegueta.
Comer en Vegueta
En este barrio, tanto en torno al mercado como en las calles próximas a la Catedral podemos encontrar bares y restaurantes donde comer platos canarios como las papas arrugadas con mojo picón o mojo verde, puchero canario de garbanzos, ropa vieja… además de los pescados como la cherna, la corvina… o el sancocho canario, plato de pescado salado (habitualmente cherna, que en las islas se llama cherne), acompañado de papas arrugadas, boniato, mojo y pella de gofio. No es necesario ir a restaurantes: hay bares con tapas y raciones, donde tomar unas cañas de la cerveza canaria Tropical.
Monumento a los poetas.Agaete.Catedral de Arucas.Casa de la Cultura de ArucasParque Municipal de Arucas en Gran Canaria.
Día 2: el norte y el interior
Al día siguiente viajamos por el norte hasta la costa occidental: Agaete y el Puerto de las Nieves, con el Dedo de Dios. Desde este pueblo salen los ferris hacia la vecina isla de Tenerife, cuya silueta podemos observar desde Agaete. En la costa de esta pequeña ciudad se pueden observar pequeñas piscinas de roca que sustituyen a las playas, y es donde los locales pueden darse un baño. A la vuelta nos dirigimos hacia el centro de la isla, a la montaña, para visitar algunas poblaciones representativas de la isla; así llegamos a Arucas, donde podemos pasear por sus calles, visitar la extraña catedral y disfrutar de la vegetación de su entorno; también es posible acercarnos a la fábrica y al museo del ron. Si seguimos subiendo, llegaremos a Teror, municipio muy antiguo y de especial significación para los isleños ya que acoge en su Basílica a la Virgen del Pino, lugar de culto y peregrinación desde hace siglos. El clima se hace más frío y apetece recorrer sus calles y admirar sus casas antiguas, con sus característicos balcones. Podemos comer en alguno de sus bares o restaurantes y saborear sus chorizos y morcillas.
Piscinas en AgaeteFerry a Tenerife.Dunas en Maspalomas.Playa de Puerto MoganCalle de TerorCalle de Arucas
Día 3: el sur
El siguiente día nos tocaba viajar al sur, para poder disfrutar de las dunas de Maspalomas, un auténtico desierto, y de los pequeños pueblos, que se han abierto al mar con urbanizaciones y puertos deportivos. La carretera es muy buena (autovía) y pensamos que se trata de un gran esfuerzo por dar vida a esta zona, especialmente al oeste de Maspalomas. No nos gustó demasiado esta población, con sus grandes urbanizaciones y hoteles, algunos reservados solo para el ambiente gay.
Siguiendo hacia el oeste, y cuando ya parece finalizar la autovía, bajamos hacia el puerto de Mogán, también una creación para el turismo, aunque mucho más pequeño. Sus calles simulan canales similares a los de Venecia, pero todo con casas de planta baja de estilo muy mediterráneo. Dado que el ambiente era demasiado inglés, decidimos volver a Las Palmas y aprovechar la tarde para visitar la ciudad; así nos acercamos a la playa de Las Canteras, la más famosa de la isla. Allí, en un ambiente muy distinto al de Mogán, las gentes pasean, practican deportes, se bañan o toman un refrigerio en las múltiples terrazas de su paseo marítimo.
Último día: Las Palmas
El siguiente día lo dedicamos a Las Palmas, recorrimos su extenso paseo marítimo, que va desde Vegueta hasta Las Canteras, con los puertos deportivos, playas y zonas verdes para la práctica de deportes. La vuelta la hicimos por el centro, visitando el parque Doramas y paseando por las avenidas, una ciudad moderna, con zonas verdes y buenas avenidas. Por la noche, de nuevo a Vegueta para despedirnos.
Las Palmas de G. Canaria (Cortesía de Google Maps)Las Palmas de G. Canaria (Cortesía de Google Maps)
Cádiz, Gades o Gadir para los fenicios, la tacita de plata… esa pequeña ciudad que cubre una pequeña península que se asoma al Atlántico, con su puerto cerrado y sus playas de cara al mar. Su historia se remonta a la Antigüedad: colonia fenicia que dejó sus huellas, bastión de la Guerra de la Independencia frente al invasor francés, cuna de la Constitución liberal de 1812, centro del carnaval con sus comparsas y chirigotas cantadas por sus calles y en el Teatro Falla. Sus calles estrechas encierran siglos de historia, su arquitectura se muestra en sus múltiples monumentos: las Puertas de Tierra, el Malecón, el Castillo de Santa Catalina y la Avanzada de Santa Isabel, con su torre de Tavira y la Catedral, aparte de las plazas y plazoletas como la de San Antonio, la de la Mina y la de la Candelaria.
Iglesia de San AntonioMalecónTeatro Falla
Su gran paseo marítimo corre paralelo al istmo que la une con la península, a lo largo de la playa de la Victoria, y llega bordeando la ciudad antigua hasta la playa de la Caleta. Magnífico paseo, que nos deleita con su vista del océano y de la ciudad, y que tan solo en los días de viento se hace incómodo.
Playa de la CaletaCádiz desde la VictoriaCastillo de San Sebastián.
Pasear por Cádiz
Pasear por sus calles, normalmente llenas de gente, es un deleite, escuchar el acento cerrado de sus pobladores, llegar a las plazas llenas de mesas con la gente tomando un aperitivo o un café, y en época de carnaval ver y oír las comparsas cantando las chirigotas en plena calle. A lo largo de sus estrechas calles podemos encontrar iglesias, casas antiguas con el nombre de algún famoso político, militar o artista, y puestos de pescaito frito servido en cartuchos. Es obligatorio ir a las distintas plazas, pasear desde la plaza del ayuntamiento hasta el teatro Falla, callejear hasta la torre Tavira, donde entrar para tener una vista completa de la ciudad, llegar a las plazas de la Mina y de San Antonio.
Playa de la Victoria. Atardecer.
Dónde comer
Los bares y restaurantes, muy abundantes, sirven la típica comida de la zona: fritura de pescado, ensaladas de pulpo o de huevas, patatas aliñadas, choco a la plancha, atún… También encontramos asadores y restaurantes de cocina más moderna donde degustar un tataki de atún o una pata de pulpo. Una de las zonas de más afluencia es el mercado de abastos.
Itinerario Cádiz. (Cortesía Google Maps).
Dónde dormir
Encontrar dónde dormir en Cádiz no es demasiado fácil: normalmente los establecimientos están llenos y es difícil encontrar alguno. En la zona de la avenida de Andalucía, fuera del casco antiguo, podemos encontrar algunos hoteles, aunque entonces tendremos que andar un par de kilómetros para llegar al centro de la villa. Eso sí, podemos aprovechar para pasear por el paseo marítimo e incluso pararnos en alguno de los bares a tomar un aperitivo. Bueno, siempre podemos utilizar el transporte público, que funciona bastante bien.
Itinerario Cádiz. (Cortesía Google Maps).
Puerta de la Caleta.Playa de la Caleta.Catedral de CádizCalle de Cádiz
San Fernando
Al sur de Cádiz, tras la bahía, se encuentra la isla de San Fernando, cuna del famoso cantaor de flamenco Camarón de la Isla, sede también de una base naval y del campamento de infantería de marina. Como todas las ciudades gaditanas, presenta sus casas bajas en calles que bajan hacia el Caño de Sancti Petri. Atravesando la ciudad se encuentra la Calle Real, actualmente peatonal y reservada a la circulación de un tranvía. Recorrer esta calle nos permite ver las principales edificaciones de la ciudad, unirnos al ambiente con un continuo ir y venir de personas. Podemos visitar el Museo Naval, la casa de Camarón de la Isla, el Teatro de las Cortes, la Casa Consistorial…
Calle Real.Ayuntamiento.Real Instituto y Observatorio de la Armada.
Otros pueblos de la provincia
Merece la pena visitar otros pueblos de la provincia de Cádiz, como Medina Sidonia, capital de la comarca de la Janda, de origen fenicio y con restos de la ocupación romana, situada en una montaña de cara al Atlántico, con las poblaciones de Conil, Barbate, Zahara de los Atunes…
Plaza del Punto.Iglesia Mayor La CoronadaCalle de Medina Sidonia
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