









Itinerario 1: Palacio Real, El Badi, el Mellah y la Bahía
Partimos de nuevo de la Jemaa el-Fna y nos dirigimos hacia el sur; pasamos junto a la mezquita Kutubía y cruzamos una avenida de forma muy curiosa: nuestro guía se sitúa delante, abre los brazos y los coches nos dejan pasar a todo el grupo. Digo curioso porque en los pasos de peatones los vehículos arrancan antes de que el semáforo cambie y casi te arrollan. Llegamos al Palacio Real, con todas sus puertas custodiadas por diversas fuerzas policiales; no se pueden hacer fotos, no se puede visitar y lo único que vemos es el muro que lo rodea. Enfrente encontramos:- El Palacio Badi (Palais El Badii) fue construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour para conmemorar la derrota de los portugueses en Oued el Makhazen (la Batalla de los Tres Reyes). Según dicen, era una maravilla; ahora solo vemos ruinas y naranjos. Desde aquí nos desplazamos hacia el este y llegamos a la Plaza de los Hojalateros.
- Plaza de los Hojalateros. Es una plaza rectangular con algo de arbolado que aparece como la entrada al Mellah o barrio judío. Es un sitio turístico lleno de restaurantes y herboristerías.
- El Mellah (antiguo barrio judío). Según nos comentan, las casas judías tienen balcones y dan a la calle, mientras que las musulmanas no tienen ventanas al exterior, sino que todo da a un patio central. Nos recomiendan no internarnos en el barrio por la inseguridad. Actualmente queda muy poca población judía ya que la mayoría emigró a Israel.
- Palacio de la Bahía. Construido en el siglo XIX, el Palacio de la Bahía está al noreste de la plaza de los Hojalateros y, aunque podría considerarse como otra de las maravillas arquitectónicas para ver en Marrakech, en estos momentos se encuentra en reconstrucción ya que se vio seriamente afectado por el último terremoto. Este extenso complejo de más de ocho hectáreas refleja la riqueza y el estilo arquitectónico de la época. Entradas: 100 MAD (10 €) por persona.

Itinerario 2: Ben Youssef, los museos y la Kutubía






- La Madraza de Ben Youssef. Este antiguo colegio coránico, bien conservado, tiene un gran patio central con un estanque, rodeado por las habitaciones de los estudiantes, que a su vez se ordenan alrededor de pequeños patios a los que dan las puertas y las pequeñas ventanas. El edificio no tiene ventanas que den a las calles. Es un tesoro de la arquitectura islámica en Marrakech. Fundada en el siglo XIV y reconstruida en el XVI por la dinastía saadí, destaca por su imponente fachada, adornada con detalles geométricos y arabescos que reflejan la maestría del arte islámico. La entrada cuesta 50 MAD, unos cinco euros.
- Museo de Marrakech. Se encuentra al lado de la madraza y, según la publicidad, en él se puede seguir la historia de la ciudad; sin embargo, lo que encontramos son exposiciones de pintores locales. El edificio no está tan bien conservado como la madraza: hay humedades. A destacar el patio central con una lámpara enorme de metal y color marrón. La entrada también cuesta cinco euros, pero en mi opinión no merece la pena.
- Museo de la Confluencia (Dar el Bacha). Para llegar a este palacio hay que caminar también a través de los zocos hacia el oeste; aquí las calles parecen más amplias, pues es una zona más moderna. Aún se notan las consecuencias del terremoto de hace dos años, con edificios apuntalados. Este museo ocupa un palacio muy bien conservado. Todo está alrededor de un patio rectangular, o mejor dicho jardín, con una fuente en el centro y distintas puertas en cada uno de los lados que dan a las distintas estancias donde se encuentran las exposiciones de restos arqueológicos, documentos, herramientas, armas… En cada estancia hay que quitarse el sombrero al mirar al techo, porque el artesonado es espectacular, nos recuerda a la Alhambra de Granada, aunque salvando las diferencias. En este palacio hay también una exposición de café, puedes degustar múltiples variedades e incluso comprarlas; de hecho, hay una entrada libre hasta la tienda de cafés con un horario determinado. A pesar de ser febrero, había gran cantidad de turistas de todas las nacionalidades y, cosa curiosa, muchos parecían de alto poder adquisitivo, algo que no habíamos encontrado en las anteriores visitas. Para entrar hay que pagar seis euros.
- Mezquita Kutubía. Es bastante fácil llegar a ella desde donde nos encontramos: la calle que seguimos hacia el sur permite la circulación de vehículos en los dos sentidos y tiene acera a ambos lados. Aquí también encontramos establecimientos comerciales, pero más amplios, más occidentales. Además, el minarete de la mezquita es visible, por lo que es difícil perderse. La mezquita no se puede visitar, tan solo se pueden ver a través de sus puertas los suelos cubiertos de alfombras y los fieles en oración. Al lado de la mezquita está el parque Lalla Hasna y el cementerio de Sidi Ali Bel Kacem.

Dónde comer y beber
Las calles de esta ciudad están abarrotadas de puestos de comida y de restaurantes, aunque su calidad es muy variable. En las calles de los zocos se pueden encontrar puestos donde te sirven bocadillos parecidos a los kebabs, aunque su contenido se hace a la plancha. Cuando ves estos puestos te surgen muchas dudas acerca de la higiene con la que se hacen, pues, aunque la plancha lo mata todo, ver cómo cogen los productos con la mano no incita a probarlos. Hay que decir que hay sitios donde son más cuidadosos, por ejemplo Sandwichis Hermanos. Como anécdota, nos detuvo un vocero en la plaza Jemaa el-Fna ofreciéndonos pinchos de distintas carnes y, para darnos confianza, nos dijo que garantizaban que estaban libres de diarrea durante tres años.







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📍 Calificación de Marrakech, Marruecos
| Atractivos/Lugares de interés (25%) | Muy Bien |
|---|---|
| Gastronomía (15%) | Bien |
| Ambiente/Vibra (15%) | Bien |
| Transporte/Accesibilidad (15%) | Regular |
| Calidad-precio (15%) | Bien |
| Limpieza/cuidado (15%) | Mal |
Total: 6/10
